Dulce companía

Destino


Lo bueno de leer historia, es que uno aprende a entender como hacen algunos analistas para anticiparse al futuro. Ahí se comprende eso de que no existe la bola de cristal y que el método es muy simple: cuando se repite una secuencia de hechos de manera mas o menos similar a otro acontecimiento del pasado, la probabilidad de que las consecuencias sean similares, es muy alta.

En la historia de Santa Cruz -por ejemplo- es fácil imaginar las consecuencias que tendrá -sobre el entramado social, económico y político- el paro petrolero. Si una medida similar el año pasado dejo como saldo un déficit en las cuentas provinciales superior a los mil millones de pesos, como mínimo, la actual medida, tendrá una consecuencia similar.

Será por eso que a uno le cuesta entender la imagen que deja el gobernador -como inmolándose- al encolumnar al gobierno detrás del Sindicato Perolero. Será por eso también, que cada vez que sale públicamente a aclarar que él no va a renunciar, ya nadie duda de su palabra. Pero es cierto también, de que en estas condiciones es muy difícil imaginar una continuidad de la gestión, sin que tenga que soportar otro sobresalto.

Con las regalías congeladas por las retenciones, con la producción petrolera en caída por un conflicto en el que el gobierno queda atado a la suerte de un sindicato. Sin margen alguno para atender las demandas del sector publico. Con los fantasmas del pasado que rememoran lo acontecido hace veinte años. Con un resultado electoral que aun no se termina de procesar, el gobierno va. A cada uno, nos queda la posibilidad de imaginar hacia donde.

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