Dulce companía

La ciudad de los témpanos








Se multiplican los témpanos. La calma es absoluta. Se multiplican también las aves en la bahía. El clima es de fiesta. Incluso la presencia de algún carancho no desentona, le imponen un ritmo distinto al paisaje. Los teros, con su alboroto, los alejan de sus incipientes nidos. El invierno parece haber quedado definitivamente atrás. Vivo en una ciudad, frente a un lago, por el que –como naves de hielo milenario- transitan hasta confundirse con él, desprendimientos glaciarios.

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