Dulce companía

Migrar

Cuando deje de volar por necesidad y comience a volar por placer, seguro que se van a dar cuenta. Cuando deje de volar y decida a permanecer en este lugar, decidido a soportar en soledad la intemperie del que deja la bandada, seguro que nada ni nadie se conmoverá.


2 comentarios:

  1. Por alguna razón, a los demás siempre les incomoda más el placer de sus semejantes que su dolor. Debe de ser eso que llaman envidia.

    Un abrazo

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  2. siempre conmueven las ausencias, sobre todo la de los que no pertenecen a la bandada, Juan Salvador.

    y por eso te mencioné en mi blog! pase y vea.

    un abrazo

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