Llegamos. En el lugar, un grupo no muy numeroso de personas, prepara el espacio en donde tendrá lugar el acto. Un cartel, anuncia la construcción de un cenotafio en memoria a los caídos. Me llama la atención el uso del término caídos. Lo asocio con la denominación que se usa para recordar a los que mueren en las guerras. Y aquí no hubo ninguna guerra.
Se levantó con pocas ganas. Escupió el primer mate, aunque siempre acostumbraba a tomarlo. El gusto amargo del agua -demasiada caliente- se le quedó dando vueltas en la boca y para eso había un solo remedio, otro mate. Ahora si podía decir que estaba despierto. La imagen de su madre colgaba en un cuadro sobre una pared toda amarillenta. La miró y no dijo nada. Acostumbraba a conversar con ella mientras mateaba. A contarle sus planes entre los que siempre aparecía la idea de algún día volver a verla. Imaginaba que bajaba del mismo tren en el que un día partió y que ella lo esperaba con los brazos abiertos y con una sonrisa igual a la foto. Para vos no pasan los años mamá le decía y ella sonreía. Pero hoy no tenia ganas de hablar. Tal vez sería la lluvia a la que nunca se terminó de acostumbrar o los mates cebados demasiados calientes que les refregaban el paladar. Se vio –una vez más- bajando del tren que lo trajo desde su provincia, directo a trabajar en la reparación de vías. Esas mi...
¿Qué hubo allí?
ResponderBorrarSí, el término "caídos" lo asocio también a derrumbe a personas muertas en determinado lugar....
ResponderBorrarUn abrazo, no caído, Monique.
Un bello lugar de
ResponderBorrarconmemoración
con las cumbres nevadas
al fondo.
Un abrazo
Interesante tu texto te sigo desde lo lejos
ResponderBorrarLo que más me llama la atención es ese cielo tan tan pero que tan azul y esas montañanas cubiertas por un bello manto blanco en la lejanía. Qué belleza, muy linda vista, parece mentira que ese paisaje haya sido el escenario de algo cruel, no?
ResponderBorrarBesos.