No existe el día perfecto. Ni la vida perfecta. El paraíso –como nos lo mostraron- debe ser aburrido y tedioso. Es cierto que disfruto mucho de momentos como este, paseando en mi bote sobre la bahía calma, pero el deseo de bajar a tierra es fuerte y no necesito morder ninguna manzana para decidirme a empezar a remar hacia la costa.
Se levantó con pocas ganas. Escupió el primer mate, aunque siempre acostumbraba a tomarlo. El gusto amargo del agua -demasiada caliente- se le quedó dando vueltas en la boca y para eso había un solo remedio, otro mate. Ahora si podía decir que estaba despierto. La imagen de su madre colgaba en un cuadro sobre una pared toda amarillenta. La miró y no dijo nada. Acostumbraba a conversar con ella mientras mateaba. A contarle sus planes entre los que siempre aparecía la idea de algún día volver a verla. Imaginaba que bajaba del mismo tren en el que un día partió y que ella lo esperaba con los brazos abiertos y con una sonrisa igual a la foto. Para vos no pasan los años mamá le decía y ella sonreía. Pero hoy no tenia ganas de hablar. Tal vez sería la lluvia a la que nunca se terminó de acostumbrar o los mates cebados demasiados calientes que les refregaban el paladar. Se vio –una vez más- bajando del tren que lo trajo desde su provincia, directo a trabajar en la reparación de vías. Esas mi...
existen los momentos perfectos
ResponderBorrarDicen que El Paraiso está desde aquí. Hermosa foto como siempre. Un gran saludo!
ResponderBorrarbellísimos imágen y palabras, palabras e imágen.
ResponderBorraraunque agnóstica, me hago la broma que mis amigos no estarán en el paraíso, por eso de aburrido!
ya dije precioso blog?
Considérate un privilegiado!!! Y si no existe la perfección, tu casi la acaricias con esos maravillosos paisajes!!!
ResponderBorrarUn abrazo
jaja...hablando de manzanas!
ResponderBorrarHermoso lugar!
Abrazos!
Pasear en barca por ese
ResponderBorrarparaíso alegrará el alma.
Disfruta de tan plácidos
momentos.
Besos.
Son instantes, hay que aprovecharlos, atesorarlos y a seguir con esos otros instantes más terrenales pero que necesitamos para encontrar el equilibrio.
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