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Olvido XII

Cuando llegó a su casa, estaba todo preparado. La única diferencia con otros cumpleaños la aportaba su esposa. Junto a su madre, las dos paradas en la puerta, lo esperaban sonrientes. Feliz cumple hijo, dijo su madre y le entregó un regalo. Un hermoso pulóver, como las otras prendas que le acostumbraba regalar. Ella lo tomó del brazo y lo acompañó hasta la mesa. Todo muy simple. Una torta, con dos velas numéricas que destacaban los treinta años. Su padre sentado en el frente, se paró a saludarlo. Este gesto –que solo se daba para su cumple- era para él muy importante. Esto no va a durar más de una hora, se dijo para si mismo, después salgo y me veo con Martín y Pepe, que seguro me han organizado un festejo en serio. Sonriente se dispuso a cumplir con el ritual. Su madre encendió las velas. Su padre preparó la cámara fotográfica para dejar testimonio de este momento. Sopló las velitas de los treinta y todos cantaron el cumpleaños feliz. Después vino un silencio. Y ella se acercó lentamente. Llevaba algo en la mano. Pensó que le iba a  leer algo. Pero no. No era un papel, era un sobre, que ella entrego sonriente. Este es mi regalo para vos mi amor, le dijo y lo beso cariñosamente en la boca. Me lo confirmaron hoy, vas a ser padre.

Comentarios

  1. Bueno regalo ¿no?
    Me encaanta la foto

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  2. Por lo que parece no había pensando todavía en la paternidad. Qué buen relato.

    Besos

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  3. aaaauuuuuuuuu!!!... que noticion y se la suelta asi sin mas!... como sean dicen que siempre es una bendicion.

    =0D


    besos!

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  4. Un bello regalo,
    se recordará siempre
    de su treinta aniversario,
    una bella anécdota
    para contar a su hijo.

    Besos

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  5. Un regalo para no olvidar nunca.


    Excelente relato de cumpleaños.



    Un abrazo va pa'el sur.


    M.

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  6. Si lo deseaba, ese es el mejor regalo que podría haberle hecho.

    Besos

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