Dulce companía

Olvido XVI

Se vio llegando a la escuela de la mano de su madre. Esperando en el patio, mientras ella hablaba con la maestra. No se que va a decir tu padre cuando le cuente que vas a tener que rendir matemáticas, le decía, mientras caminaban rumbo a su casa. Es lo último que nos podes hacer, insistía ella, ante su persistente silencio. Todo lo que hacemos es pensando en vos, en que tengas una vida mejor. No te das cuenta lo difícil que está todo. Como vas a ser contador si andas mal en matemáticas. Aunque tu padre no te lo diga, el sueño de su vida es que un buen día su hijo –ya recibido- continúe la historia familiar del Estudio Contable, como lo hizo él con tu abuelo. Pero a vos se ocurre andar mal en matemáticas. No se como se lo voy a contar a tu padre. Mejor no le digo nada. Le voy a ahorrar una amargura. Voy a llamar a Marita para que te de clases de apoyo y seguro que recuperas. Levantó la vista y vio a su madre que lo llevaba como amarrado a su sudorosa mano y que no paraba de hablar.

8 comentarios:

  1. Hola, Alberto.

    Muy buen texto. Me imagino el momento del pequeño, amarrado más que a la mano de su madre a una tradición familiar.


    Buen lunes!!

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  2. qué buena suerte tienen mis hijas, yo no soy nada, así que ellas podrán elegir lo que quieran ser en la vida

    buen día

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  3. ¿porqué nadie le pregunta que quiere ser? pobre...

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  4. Está visto que
    solo oye quien
    quiere.

    Muy bueno.

    Besos

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  5. es como un raro,no seq? ne se como, ni porq..

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  6. UFA, espero que haya hecho roquero o barra brava!

    Beso

    Estercita

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  7. cuantos olvidos de un solo alguien!

    y lo cuentas así, como si nada.

    saludos.

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