Dulce companía

No lo pienses más

Caminó tres cuadras sin rumbo. Con un frío que penetraba en su cuerpo hasta los huesos. Encendió un cigarrillo y –casi como un reflejo- comenzó a toser. Si no deja de fumar su problema pulmonar puede complicarse, le había dicho el medico. Estoy en eso doctor, fue su respuesta, sabiendo que no estaba haciendo nada. Confió en usted, ya sabe que como paciente no ha sido el más disciplinado y que de nada sirven mis cuidados si usted no pone algo de esfuerzo. Escuchó resignado. Estaba en uno de esos días en los que –si no fuera por el frío- no sentía su cuerpo. El caminar lo aliviaba.  Cada tanto respiraba profundamente por la nariz y aguantaba el aire por varios segundos. De lejos se podía ver el vapor que desprendía por su boca. Volvió a toser. Apagó el cigarrillo. Se frotó las manos y sintió como si el sudor le flotara entre los dedos. Ya falta menos, llego a casa y me meto en la cama. Este, es el último invierno que lo paso acá. Pensar que vine solo por tres meses.

6 comentarios:

  1. Ay!
    Digo, dejamos el cigarrillo? Me lo planteo todos los días y pucha que poca voluntad en estos días, siempre encuentro un motivo para decir que no es momento...
    Porque yo al medico le miento igual. Lo peor es que lo sabe.

    Eso no hay que pensar tanto, hay que hacer mas...

    Besos.

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  2. mi unico vicio es la coca cola ..

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  3. La mayoría de las veces el poder del cigarro es más fuerte que las ganas de sanar.

    Besos

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  4. siempre digo lo mismo...no quiero probarlo, vaya que me guste

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  5. Yo ahora mismo tiraría y pisaría el primer cigarro que se me ocurrió probar

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  6. es un compañero... un aliado y un amigo traidor.. pero tenerlo cerca a veces es necesario.

    se respira soledad por aqui.

    te acompaño un rato. =0)




    sonrie.

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