Cuando miro las fotos de los frigoríficos —ese primer intento de desarrollo industrial, que surgió como complemento del oro blanco que representó la lana ovina—, no me pregunto por qué dejaron de funcionar, porque eso tiene relación con factores externos a nosotros. Lo que me provoca —el entrecruzamiento de fotos de “ estas ruinas, impregnadas de la temporalidad” (1) , que reflejan un momento de la ocupación capitalista del territorio—, es pensar en cómo, el abordaje del pasado, puede ayudarnos a entramar los hilos de un futuro que no deja de ser incierto. ¿Son estas fotos un espejo en el que nos podemos mirar para empezar a reconocernos? Ahí se me aparece, Florida Blanca, ese asentamiento español, que -cuando deciden abandonarlo- lo prenden fuego. Imagino al aónikenk observando esa escena. Ellos que eran nómades por naturaleza, que más tarde sucumbieron frente al proceso de colonización de la tierra, tratando de entender, el porqué de esa destrucción. Pienso tambien en los ...
Las infaltables gaviotas alborotaban el cielo plomizo sobre un montículo de basura recién depositada por un camión volcador amarillo. Allí, naturalmente, merodeaba el suizo. Y le gustaba robar; pero sus “colegas” del basural no soportaban, aunque al final debían hacerlo, esa costumbre. La ley no escrita era compartir la basura, compartir los espacios. Pero no robarse entre ellos. – El basural del frío Héctor Rodolfo Peña
alguien tiene que ser digno de confianza para que otro le diga...estoy en tus manos
ResponderBorraroye me ha encantado esto de...
ResponderBorrartextos inconclusos, a los que tu aporte les permite ir tomando forma...
Nunca mejor definido, es una batalla a la existencia
ResponderBorrarToda obra ya existe en el lienzo o en la piedra antes de ser pintada o esculpida, solo espera ser descubierta por el artista...
ResponderBorrarSaludazos!!
todo un arte, definitivamente es cosa de admirar!
ResponderBorrarsiempre sorprendiendome... genial!
un abrazote!
Qué maravilla!
ResponderBorrarUn abrazo
siempre quise tener el don de poder trabajar la madera. Pero como no lo adquiero así como por magia, me limito a verla. Lo hago muy bien. Creo.
ResponderBorrarAbrazo, y a ver cuándo nos invitás para El Calafate.-
Después uno se da cuenta que eso que ahora ve,ahí en la madera o en la piedra, ya lo había visto.
ResponderBorrarNuestro potencial creativo es un germen que llevamos dentro nuestro, algo inherente a nuestra existencia.
Alguna vez aprendí que el que escribe no sabe, me costó entenderlo hasta que se me hizo carne... cualquier artista no sabe hasta que nace su obra, la ve, la siente y ahí comienza a saber.
Hay un saber inconciente tan fuerte en nosotros que se me suele helar el alma al darme cuenta de ello.
Ufff... me colgué, no?
Pero me queda por decirte que admiro ese trabajo, me parece mágico el que puede transformar a la madera.
Saludos entrañables!
PD: Brillante tu coment en mi último post! Gracias!