Salida suspendida, decía el mensaje de texto que envió a sus amigos, luego de que su madre le dijera al oído: no vas a dejarla sola, justo hoy, en un momento tan especial. El cumpleaños pasó a segundo plano. Todo comenzó a girar de nuevo en torno a ella. Seguro que es nena, dijo su mamá y ella asintió. Su padre tenia dibujada en el rostro una sonrisa que el no le conocía. Se quedaron charlando hasta tarde los cuatro juntos. No hace falta que vayas a la oficina, dijo su padre, haciendo con ella una concesión que a él nunca le había otorgado. Estoy embarazada, no enferma dijo ella y todos sonrieron aprobando la ocurrencia. A al semana veinte, ecografía mediante, llegó la noticia de que sería una nena y su madre que los acompañaba a todos los controles, se puso a llorar de emoción. Pensaron que se iba a desmayar, pero no, respiró profundamente, contuvo el aire en sus pulmones, levanto su mirada como mirando el cielo –aunque solo se podía ver el techo del consultorio- y dijo: este es un regalo de Dios, yo sabía que El, de alguna forma me iba recompensar y se confundió con ella en un fuerte abrazo.
Se levantó con pocas ganas. Escupió el primer mate, aunque siempre acostumbraba a tomarlo. El gusto amargo del agua -demasiada caliente- se le quedó dando vueltas en la boca y para eso había un solo remedio, otro mate. Ahora si podía decir que estaba despierto. La imagen de su madre colgaba en un cuadro sobre una pared toda amarillenta. La miró y no dijo nada. Acostumbraba a conversar con ella mientras mateaba. A contarle sus planes entre los que siempre aparecía la idea de algún día volver a verla. Imaginaba que bajaba del mismo tren en el que un día partió y que ella lo esperaba con los brazos abiertos y con una sonrisa igual a la foto. Para vos no pasan los años mamá le decía y ella sonreía. Pero hoy no tenia ganas de hablar. Tal vez sería la lluvia a la que nunca se terminó de acostumbrar o los mates cebados demasiados calientes que les refregaban el paladar. Se vio –una vez más- bajando del tren que lo trajo desde su provincia, directo a trabajar en la reparación de vías. Esas mi...
el milagro que nos deja a todos tan sensibles.
ResponderBorrarYo pase de no pensar jamas en hijos. Hasta que tuve a misobrino en brasos, tocarle las manitos, sentir una vida tan diminuta, tan hermosa...
Y como no contentarse con la fe... dimelo tu
Hi veo que se agrando la flia. no se si la tuya pero felicitaciones y millones de gracias por pasar siempre por mi espacio. Saludos enormes y nos estamos leyendo.
ResponderBorrarEl milagro de la vida moviliza a todos!!
ResponderBorrarAbrazo!!
Una vida en otra, es privilegio y memorable.
ResponderBorrarSaludos, monique.
Estas cosas me maravillan. Yo sería incapaz. De hecho, me recuerdan a las esculturas de arena que hacen en las playas.
ResponderBorrarBesotes
vida deseada?
ResponderBorrarno veo un nido feliz...o ando perdida en la nieve?