Dijo que volvería. Que la esperara. Que su ausencia no se prolongaría más de lo necesario. Que no iba a dejar de pensar en él. Que todo lo que habían imaginado juntos –a su regreso- sería posible. El, imaginó la espera como una pausa en su existencia. Construyó para si un mundo en el que el tiempo no existía. Alimentó la espera con todo lo que tenía hasta que devino en esperanza. En el barrio todos sabían que lo habían dejado plantado.
Se levantó con pocas ganas. Escupió el primer mate, aunque siempre acostumbraba a tomarlo. El gusto amargo del agua -demasiada caliente- se le quedó dando vueltas en la boca y para eso había un solo remedio, otro mate. Ahora si podía decir que estaba despierto. La imagen de su madre colgaba en un cuadro sobre una pared toda amarillenta. La miró y no dijo nada. Acostumbraba a conversar con ella mientras mateaba. A contarle sus planes entre los que siempre aparecía la idea de algún día volver a verla. Imaginaba que bajaba del mismo tren en el que un día partió y que ella lo esperaba con los brazos abiertos y con una sonrisa igual a la foto. Para vos no pasan los años mamá le decía y ella sonreía. Pero hoy no tenia ganas de hablar. Tal vez sería la lluvia a la que nunca se terminó de acostumbrar o los mates cebados demasiados calientes que les refregaban el paladar. Se vio –una vez más- bajando del tren que lo trajo desde su provincia, directo a trabajar en la reparación de vías. Esas mi...
escuche: no e habíamos puesto punto final al Olvido?
ResponderBorrarpiense una historia con sol, sin nieve, dele!
pobre el arbol!!!
ResponderBorrarno era mejor trasladarlo que dejarlo ahí plantado!?
grrrr!
¿Comparación metafórica con la realidad?.....En cualquier caso al árbol se le vé muy solito. Besos
ResponderBorrarPronto ese árbol
ResponderBorrarno estará sólo,
se dará cuenta
que le acompañan
las aves que en él
se posan y será
reposo del viajero.
Besos
Nada le hace mejor a un "plantado" que una buena y prometedora primavera.
ResponderBorrarYa va a ser. Todo llega.
Alberto...
ResponderBorrarrama… árbol…
languidez de un otoño intermitente…
salgamos a pasear por las raíces… habitemos las paredes del tallo… cantemos una alabanza de hojas…
en fin…
brotemos desde adentro.
gracias por pasar por mis letras y dejar tu huella...
hermosos días!!!
beso!!!
No hay que quedarse esperando...
ResponderBorrarEn todo caso, ver que pasa si vuelve.
Saludos!