Ir al contenido principal

Presente XIII

Presintió el bajón, trató de reaccionar, afuera el viento era como una muralla que le impedía salir. Por primera vez, sintió una  profunda soledad, la cabeza comenzó a darle vueltas y no tuvo fuerzas para llegar a la cama.
A la seis de la mañana, sus compañeras la encontraron tirada en el piso.En el hospital le dijeron que había sido una baja de presión y que estaba un poco deshidratada, tal vez un cuadro de anemia. Le aconsejaron 48 hs de reposo y volver al otro día para ver los estudios. Ahí tomo nota de que había bajado algunos kilos de peso, que para su frágil estructura no era poca cosa. Tuvo que convencer a su madre de que no le pasaba nada grave para que desistiera de viajar a acompañarla. Se  aguantó un sólo día el reposo recomendado por el médico y como también el viento se había tomado un descanso, se abrigó y salió caminar. El boulevard que divide la avenida principal, con sus pinos, invitaba a recorrerlo. A los costados los turistas completaban la jornada buscando un lugar para cenar o hacerse de algún souvenir que les recordara su paso por este lugar de la patagonia. Se dejó contagiar por los rostros sonrientes que caracterizan a los que despreocupados de los problemas de la vida viajan por el mundo. 


Comentarios

  1. hasta el arco iris ha salido para que ella sonría

    ResponderBorrar
  2. Me parece bien eso de ir hacia los lugares en los que uno sabe encontrará posibilidad de sonreír. Un beso!

    ResponderBorrar
  3. Vivir para sonreir... sonreir para poder vivir.
    Un abrazo!!

    ResponderBorrar
  4. A esos despreocupados los veo por Buenos Aires, y los envidio sin mucha convicción. Y cuando el viajero soy yo, me olvido de ellos, para observar a los lugareños. Me parece que ellos me envidian sin demasiada convicción...
    Un abrazo

    ResponderBorrar

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

A veces

Hay esperas que calman. Y hay veces en los que, la calma, nos desespera…

Padre cielo XVII

No ha sido fácil levantarse. Las tapas de entrada y el guiso de lenteja rociado con un malbec hicieron lo suyo para que mi sueño tuviera una profundidad que no le conocía. Desayunamos y nos preparamos para regresar. Antes damos una vuelta y nos encontramos con esta hermosa construcción que oficia de templo de Dios. El Dios del colonizador, que ha decretado por los siglos de los siglos la vigencia de este espacio como el lugar en donde lo espiritual puede trascender. El templo artificial a los pies del templo natural. Pienso en todo lo que el hombre a destruido para imponer a su Dios y en lo noble y generosa que se nos ofrece la madre naturaleza como santuario para que nos demos una oportunidad de encontrarnos con nosotros mismos. Levanto mis ojos hacia la montaña y agradezco, no de rodillas, de pie, este ritual me quiere caminando.

Creación VI

Por momentos reina la confusión. El polvo se suspende en el aire que se vuelve irrespirable. Todos mantienen el ritmo. Parecen confiados de sus posibilidades. Uno los mira y no tiene otra alternativa que creer que saben lo que hacen. Creer que lo que parece destrucción alberga en algún lugar el comienzo de la creación.