Dulce companía

Presente VI

En ese año de búsqueda de empleo nunca descuidó su formación, pero no imaginó que podía terminar en Calafate, tan cerca de los glaciares, en lo más profundo de la mítica patagonia, tenía mucho para leer y seguramente mucho para aprender de ese tan mentado lugar.
A partir de allí todo fue emoción, desde la ventanilla del avión se podía ver la imponente cordillera, el lago color turquesa, y no pudo dejar de sorprenderse cuando el capitán anuncio que en Calafate los esperaban con 10º grados de temperatura y con una sensación térmica de 4º grados producto del viento que sopla del oeste. Al llegar, le informaron de que por ahora la iban a alojar con otras dos compañeras de trabajo en una cabaña pequeña pero muy cómoda y con vista al lago. Con el paso de los días se fue dando cuenta de que la cabaña era demasiado pequeña y que en este lugar, todos están con vista al lago.

6 comentarios:

  1. pero que emocion... cuente, cuente, como sigue!?

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  2. Gracias por tu visita y comentario. Me gusta el relato, lo seguiré.
    Saludos.
    Mónica.

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  3. Tu relato se presenta
    muy interesante.
    Hasta el próximo.

    Un beso

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  4. Los comienzos siempre son duros. Y si es en tierras lejanas, más.
    me muero de ganas de saber como sigue esta historia. Pinta realmente bien. besos!!!

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  5. Interesante relato.
    Me iré poniendo al día.

    Saludos desde mis Noches Blancas.

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