Dulce companía

Olvido XI

Faltaban pocos días para su cumpleaños numero treinta. Pensó, que tal vez, esta era una buena oportunidad para volver a encontrarse con sus amigos. Desde que apareció ella en su vida, todo había pasado a un segundo plano. Los festejos siempre los organizaba su madre. Invitaba a sus amigos y a medida que fue creciendo, la fiesta siempre terminaba en algún boliche del centro, en donde se daba permiso para mirar la vida desde otro lado. Probar a ser otro o –como muchas veces pensaba- probar a ser ese que nadie conocía, pero que celosamente guardaba en su interior. Estás desconocido, le decía algún amigo, al verlo divertirse con tanta naturalidad. Pero la fiesta terminaba y al otro día, aparecía de nuevo ese joven responsable, que religiosamente cumplía con todas las obligaciones: buen hijo, buen alumno, buen profesional, buen ciudadano…Después de la cena con mis padres, voy a salir a tomar algo con mis amigos dijo y ella, giró el rostro, cargó varias carpetas en sus manos, se puso de pie y caminado hacia la oficina que usaban de archivo contestó: Si querido, me parece que te va a hacer bien salir un poco. Esta es una buena excusa para encontrarte con ellos y volver a recordar viejos tiempos. Deben pensar que te tengo secuestrado. Dibujó en su rostro una sonrisa y se perdió entre los estantes cargados de biblioratos. 

5 comentarios:

  1. es algo tan comun, real, y certero,q asusta

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  2. Es que a veces la dedicación a la pareja hace que dejemos de lado personas, cosas....y no debieramos, no.

    Besos

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  3. eso, eso, eso! que se vaya con los amigos por ahi, antes de que ella lo archive!

    estoy colgada de los olvidos, como podrá darse cuenta.

    saludos!

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  4. ...

    ¡Orales!

    Seguí uno a uno. Me gusta esto, me traes de una idea a otra, seguirém me tienes intrigada.

    Mafalda

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