Llevaban ocho años de casados. Laura nació una madrugada de noviembre. A pesar de las insistentes propuestas del obstetra, no hubo cesárea. Si voy a ser madre, necesito saber lo que es parir, decía su esposa, ante cualquier insinuación de programar una cirugía para facilitar el parto. Sentado frente al ecodoppler, él se limitaba a asentir todo lo que le decían, como si entendiera algo. Mire como mueve la cabecita, esas son las piernas, ahora parece que saludara, va a ser una niña hermosa. Todos comentarios que su esposa disfrutaba, pero que a él no le resultaban significativos. Estaba ahí, casi se podría decir por protocolo. Vivía cansado. Su mujer dejó de ir al estudio contable al tercer mes de embarazo y él tenía que cargar con todo. No era fácil mantener a los clientes conformes. No había plata que alcance. La decisión de armar el estudio propio, nunca lo había terminado de convencer. Pero su mujer insistió tanto que no le dejó alternativa. Después vino la noticia del embarazo. La felicidad de su esposa era tan desbordante, que se dejó contagiar y pudo –no son esfuerzo- disimular su sorpresa. No era algo que estuviera planeado. En los dos meses de casados, nunca había conversado con ella sobre tener hijos. Equivocado, él suponía que se cuidaba. Pasaron muchas noches y él nunca se decidió a preguntarle por las tabletas de pastillas anticonceptivas que ella siempre dejaba sobre la mesita de luz.
Cansado de juntar retazos de sueños, en un rompecabezas imposible de armar, me dispuse a dormir de otra manera. Si, voy a dormir para soñar y recordar todo, me dije. Terminé la lectura de La Insoportable levedad del ser , de Milan Kundera , un libro que te quita el sueño y me dispuse a descansar. Soy de dormir corrido, pero a medianoche desperté. Lo primero que hice fue pensar en lo que había soñado y no recordaba nada. No puede ser. Siempre soñamos algo. “No es tan fácil soñar como un todo, los sueños son fragmentos por naturaleza. Si te propones soñar como un todo terminas soñando nada. Porque solo la realidad puede ser percibida como un todo. O sueñas o vives tu realidad.” Mientras dormitaba, la voz insistía en darme este mensaje. Ahora dudo si realmente estuve despierto.
Pues eso le pasa al hombrito por "suponer" en lugar de interesarse ¿No?
ResponderBorrarbesills!!!
No tiene la menor idea de lo que se pierde. La apertura a la vida es lo esencial. Buen relato. Muchos saludos.
ResponderBorrarY es que en algunos aspectos de la vida ( iba a poner en todos, pero igual suena demasiado pretencioso) las mujeres vamos a años luz por delante de los hombres...
ResponderBorrarBeso.
hablarían de muchas cosas esa pareja, pero parece que algunas de las más importantes las dejaban de lado
ResponderBorrarde suposiciones está el mundo lleno
y de falta de comunicación más
Las suposiciones nunca fueron buenas! Mejor comunicarse... besos!
ResponderBorrarCuando falla la comunicación, falla el sentido común.
ResponderBorrarBuen relato. Besotes