Ir al contenido principal

Presente X

En su pueblo, en la provincia de Buenos Aires, la mayoría de sus compañeros se interesaban por el campo y la explotación ganadera y los que salían a estudiar, buscaban carrera como medicina o abogacía. Cuando le dijo a su madre que quería estudiar turismo, esta hizo lo que solía hacer siempre, la abrazó y con entusiasmo – a pesar de no entender muy bien de que se trataba- le dijo “bien hija, me parece muy bien que pienses en seguir estudiando, para que puedas hacerte un futuro mejor que el de tu madre”. Desde ese día, aunque todavía le faltaba un año para egresar de la secundaria, toda su cabeza se centró en cumplir con la meta de ser Licenciada en turismo. Los fines de semana, no salía, prefería  quedarse en casa y ayudar a su madre que trabajaba toda la semana como cajera del supermercado. Repasaba libros de geografía para ubicarse mejor en el mundo que la estaba esperando y se sacudía la cabeza cada vez que se cruzaba con su vecino Andrés, para no dejarse asaltar por esos deseos de acercarse a él, que la invadían.

Comentarios

  1. me encantaria saber que sigue.. besos

    ResponderBorrar
  2. que apoyo tan bonito y especial madre-hija, hija-madre

    ResponderBorrar
  3. Las determinaciones mas importantes solemos tener que tomarlas en momentos en los que muchos no estamos preparados. Lo bueno es aprender que las mismas nunca son para toda la vida.
    Saberlo relaja, hace que uno sepa que mañana se puede cambiar.
    No es lo que habitualmente nos enseñan.

    ResponderBorrar
  4. Deberá sentirse orgullosa de sí misma al igual que está su madre,
    llegó a la meta que se propuso,
    está en condiciones de poder
    programar nuevos objetivos.

    Besos.

    ResponderBorrar
  5. Pero hay deseos que no se pueden ocultar por mucho tiempo. Además, que yo sepa el amor y el turismo son perfectamente compatibles!!! :)

    Qué lindos los flamencos!!!

    Besotes

    ResponderBorrar

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

El commodity Agua

Cada vez suena con más fuerza el concepto. Cada vez más expertos consideran al Agua como un commodity y como cualquier otro producto susceptible de comercialización tiene un valor de cambio marcado, como es lógico, por la facilidad de acceso que se tenga a ella en la región en cuestión. Los países productores de alimentos (granos y carnes) como Argentina, “venden” agua a través de sus productos exportables. Puntualmente, la agricultura, es la actividad que insume el volumen más alto de agua dulce, Según FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) el agro consume el 70% del total extraído. Por eso, uno de los principales objetivos de la Agricultura del futuro tiene que ver con optimizar la productividad de cada gota de agua destinada a los campos. Esta semana, en Córdoba se desarrolló el XVIII Congreso Nacional CREA 2007 . Más de 2000 productores, dirigentes, técnicos y empresarios se reunieron para debatir y reflexionar sobre diversos puntos, entre e...

La memoria espectral de los frigoríficos

Cuando miro las fotos de los frigoríficos —ese primer intento de desarrollo industrial, que surgió como complemento del oro blanco que representó la lana ovina—, no me pregunto por qué dejaron de funcionar, porque eso tiene relación con factores externos a nosotros. Lo que me provoca —el entrecruzamiento de fotos de “ estas ruinas, impregnadas de la temporalidad” (1) , que reflejan un momento de la ocupación capitalista del territorio—, es pensar en cómo, el abordaje del pasado, puede ayudarnos a entramar los hilos de un futuro que no deja de ser incierto. ¿Son estas fotos un espejo en el que nos podemos mirar para empezar a reconocernos? Ahí se me aparece, Florida Blanca, ese asentamiento español, que -cuando deciden abandonarlo- lo prenden fuego. Imagino al aónikenk observando esa escena. Ellos que eran nómades por naturaleza, que más tarde sucumbieron frente al proceso de colonización de la tierra, tratando de entender, el porqué de esa destrucción. Pienso tambien en los ...

No ser

Llegué a la escritura motivado por una búsqueda, en principio inconsciente, que se corporizó en mí cuando empecé a tener noción de lo que representaba el haber nacido en un campamento petrolero. Un lugar que, a la vez, era ningún lugar; un hábitat en el que, el único rasgo permanente, estaba conformado por lo provisorio. De hecho, mi permanencia en Cañadón Seco, duró lo que pudo haber durado la convalecencia posparto de mi madre.  La imagino a ella llevándome en brazos, en el transporte de Mottino y Acuña, mezclada entre los obreros que regresaban a Caleta Olivia.  Apenas unas horas de vida tenía y ya formaba parte de un colectivo. Un colectivo de obreros, llegados de todos lados buscando el amparo de eso que se erguía como una sigla que, en ese tiempo, todo lo podía: YPF. —Nacido en Cañadón Seco —decía cuando me preguntaban— y criado en Caleta Olivia —agregaba en el intento de transmitir alguna certeza acerca de mi origen. Empecé a pensar en esto cuando me vine a vivir ...