Y ahora estaba igual, haciendo por cuatro meses un esfuerzo más, pensando en el futuro, se sentía como ausente de si misma, como si el tener su cabeza puesta en metas futuras la hubiera desarraigado del presente. No estaba presente, pensó. Se miró al espejo y no se reconoció o por lo menos no encontró a la Mariana que alguna vez fue, la que estaba siempre sonriente y dispuesta a todo, la que buscaban en la escuela para el centro de estudiantes o para armar las carrozas, la que organizaba los picnic o las rateadas, consentida por su madre que le pasaba en el supermercado algunas medialunas para que fueran al arroyo a tomar mates. No, esa mariana ya no estaba y tampoco estaba la que algún momento imaginó que podía ser: la Licenciada en turismo que recorría exitosamente los lugares más extravagantes del planeta.
¿Pero acaso crees que se puede vivir así? Dijo, medio como murmurando para sí, tomó otro trago de vino, apoyó las palmas de sus manos sobre la mesa y con un gesto amenazador y ante la mirada distraída de ella, levantó un poco más la voz ¿De donde sacaste esa idea de que hay que ver el día a día? ¿Qué acaso tengo que estar rindiendo examen cada minuto de nuestra existencia? No, no querida, esto no va a funcionar así. O te comprometes conmigo hasta que la muerte nos separe o esto se termina acá, justo en este preciso momento. Iba a agregar algo más, confiado de que sus palabras estaban encauzando la relación, cuando ella se paró, dio una media vuelta y se marchó.
Bueno, tambien hay que poner límites, porque cuando uno vive planeando el futuro se le va entre las manos el presente.
ResponderBorrarSaludos ;)
Muy lindas la imágenes que usas, me han gustado mucho.
ResponderBorrarGracias por pasarte por mi blog :)
Beso!
A veces nos sorendemos de nuestros propios cambios. Me encanta la estampa nevada. Besos y feliz jueves
ResponderBorrarMariana se impacienta pronto o quizás en la escuela le vendieron el futuro demasiado bonito
ResponderBorrarQué lindo estás escribiendo...
ResponderBorrarMuchas veces nos desconocemos. Vale la pena el esfuerzo por volver a encontrarnos.
Beso grande
¿Quien no se ha mirado alguna vez a un espejo y ha visto sólo una sombra de sus sueños?
ResponderBorrarSupongo que a todos nos pasa en algún momento... pero la vida está llena de espejos... y de sueños.
Besos.
...
ResponderBorrarHola.
Insisto en que tus fotos son muy buenas. El post de "Busquedas" mostró una foto maravillosa: un árbol con rostro verde. Como si la naturaleza hubiera logrado pescar un alma.
Por cieto, en mi computadora tengo como protector de pantalla una foto de los glaciares. Me la regalaron mis amigochas que conocieron tu país, sintieron El Calafate.
Leí tu historia desde el inicio. Vaya cosa, ese "espejo que huye", ese futuro que siempre corre y se resvala de nuestras manos, sin terminar de llegar...
Saludete para ti.
Mafalda
la mariana de mis días me hace sonreir y está presente. no es un amor exótico. es cotidiano.
ResponderBorrarsaludos para vos!
Há que seguir sonhando mesmo quando nos olharmos ao espelho e não nos reconheçamos.
ResponderBorrar"Eles nem sabem nem sonham
que o sonho comanda a vida
e sempre que o homem sonha
o mundo pula e avança
como bola colorida entre as mãos de uma criança" - Pedra Filosofal de António Gedião.
Beso
Hai que seguir sonhando, Mariana!
La esencia nunca desaparece. Debajo de toda esa nieve está la Mariana de siempre. Más vivida, sí, pero ella.
ResponderBorrarUn besito