Dulce companía

Para mí, sin hielo


Con Blenders de por medio, el debate comenzó a calentarse, sobretodo a partir de que uno de los participes de la mesa, insinuara que al oficialismo los trataban públicamente de “gorreao”, término este poco reconocido por la Real Academia, pero que suele caer bastante mal a la hora de asignárselo a un vecino común, imagínense, como caerá entonces si se lo achacan a todo un sector político.

Será por eso que la sola mención de la maltratada palabra, calentó tanto el ambiente y algunos miraron –como quien siente vergüenza- a nuestro intendente y pensaron en lo peor. Pero el circunstancial vecino responsable de tamaña afirmación, alcanzó a aclarar a tiempo. No había en el pueblo ningún “pata de lana” , sino que en todos estos meses de campaña, dijo –casi dejando correr una lagrima, por el dolor que le provocaba el relato- nos pasamos diciendo que Julián era el hombre del Presidente y nuestro Presidente, no sin antes leer de quien se trataba, termina poniéndose la gorra de Javi en el acto del turbio. Hecho este que si se hubiera dado en un acto privado, uno podría haberlo asimilado -no sin padecimiento- como parte del juego de la política. Pero no, a nosotros cuando nos gorrean, lo trasmiten hasta por Canal 7, dijo el vecino y abandonó la mesa.