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Voto

Parece ser que la gente cuando vota, ya no se fija tanto en las cuestiones partidarias, ni en el tamaño de los aparatos políticos, hay otras razones, mejor dicho otras motivaciones que pesan en los electores a la hora de decidir su voto.

Esas motivaciones según Santiago Nieto y Jaime Durán Barba, parte de una premisa muy clara y que seguramente todos reconocemos como valida y es el hecho de que la gente ya no les “tiene un respeto reverencial a los candidatos. Ya no son ídolos a los que se debe venerar, sino seres humanos que suscitan sentimientos, como sus parientes o vecinos de barrio.”

Y es en ese contexto en el que el vínculo de afecto que genere el candidato con el ciudadano puede inclinar la balanza a su favor, porque el vecino “vota ante todo con el corazón. Siente antipatía o simpatía por el candidato. Le cae bien o mal. Le parece que es una persona en la que se puede creer o que es un mentiroso. Tiene sentimientos hacia el candidato y estos sentimientos determinan su voto”.

Claro que si ninguno se hace querer, tal vez, mi voto no tenga que ser necesariamente a favor de fulano sino en contra de mengano y es ahí donde los temores afloran como determinantes, sobretodo pensando en quien no tiene que ganar. Si de todos los candidatos hay uno que “puede provocar temores, no solo por los temas de los que habla, sino por su rostro, sus actitudes, el entorno en el que vive. Si un candidato produce temor es fácil que pierda las elecciones. El votante vota más fácil en contra que a favor de los candidatos y el temor lo lleva a usar su voto para evitar el mal mayor.”

Y como pasa seguramente en El Calafate, hay candidatos que se las creen, que piensan que como están tan capacitados, los vecinos tenemos la obligación de darnos cuentas de que son los mejores, el clásico candidato engreído, que te saluda distante y que no va asumir nunca que también hay “gente que vota por resentimiento, vota con el hígado, vota en contra de los exitosos. Hay electores que aplauden la obra del Intendente, pero se sienten menospreciados por él. Los electores no son empresarios que escogen un gerente eficiente como Intendente Municipal. Quieren ser tomados en cuenta, quieren cortesía, afecto,” en otras palabras que el candidato se baje de los afiches y se tome unos mates con ellos.

Pero si me tomo unos mates y el candidato no me escucha o cuando le planteo una necesidad me da –en vez de una solución- una explicación, lo más probable es que tampoco lo vote. Porque no se trata solo de atender las necesidades de los vecinos, sino de la forma en la que acercamos la respuesta. “En esto es importante que recordemos que los vecinos quieren atención a sus necesidades como ellos las sienten y no como los sociólogos o los “expertos” que han estudiado la pobreza las analizan.”

“Los electores son utilitarios. Sienten que con su voto tienen un arma que debería servirles para algo, agradecen lo que se hace por ellos, pero suponen que la autoridad estaba en obligación de hacer cualquier cosa que haya hecho. No suelen votar porque una autoridad hizo algo, sino porque puede hacer algo en el futuro. No les mueve la gratitud sino la esperanza.”

Increíble no? En un cuarto de siglo, pasamos de decidir nuestro voto en función del partido y la plataforma política, a decidirlo por la forma en los candidatos nos tratan, o por como los vemos, o como nos caen. “Mueven más votos los sentimientos, temores, resentimientos o necesidades que han quitado el sueño a muchos electores los últimos meses y los que le han permitido soñar en futuro diferente.”

Y es cierto que algunos de nuestros candidatos con sus inexistentes propuestas o sus torpes acciones, mas que alimentar nuestro insomnio, despiertan un bostezo y no toman nota de que “muchos electores indecisos que odian la política, pierden el sueño porque no tienen empleo, agua, luz, porque su hijo tiene una discapacidad o no les alcanza el sueldo para pagarles los estudios.” Se desvelan por esas cosas. Casi nadie sueña, ni pierde el sueño porque en el país haya más gobernabilidad, o se derogue la ley de lemas o la reelección indefinida, por eso cuando votan, sobretodo en este tiempo que nos toca vivir, votan tan distinto a los que muchos candidatos –sobretodo a los que les toca perder- esperan que lo hagan.

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