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Una patinada no es caída

A los manotazos, pero todavía de pie, sigue en campaña Julián, haciéndole honor a la frase de que un tropezón no es caída. Los que no parecen tener claro esto, son los muchachos encargados de pintar los carteles, que en esta segunda edición, solo pusieron con letra grande Julián y con letra mucho más chicas “con la gente 2007”.

Nada dice sobre el cargo para el que se postula. Como si eso de estar con la gente, fuera toda una definición, que no necesitara de ninguna aclaración. Pero no alcanza. Bueno, creo que no alcanza, que a uno le aparecen algunas dudas. ¿No se estarán replanteando en el sector oficial, la estrategia electoral para Octubre? De mi parte, tengo todavía algunas dudas, que no pasan por la decisión de Julián de querer ser Intendente, sino por como su jefe Néstor Méndez está evaluando las consecuencias de una derrota electoral. Habrá que esperar, la tercera edición de los carteles, algunos dicen que a esa altura los carteles van a decir “Julián ¿Y la gente?” porque el inverno es duro y pasada la temporada baja, se va a comenzar a notar esto de la falta de gente en el oficialismo.

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A veces

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Padre cielo XIV

A mi izquierda, un catedral natural se deja ver. Me impactan sus formas, sus colores y la proximidad a ella. Los pasos ahora son más lentos y me detengo en tramos más cortos.  Madre roca, padre cielo, hermano de mi vigilia quiero ser cerro, para ganarte en alturas de piedra eterna, quedando siempre de pie sobre la tierra , dice el poeta de la patagonia en la última estrofa de Chaltén y su melodía me envuelve para darle a este momento un carácter casi místico.

Sabor amargo

Se levantó con pocas ganas. Escupió el primer mate, aunque siempre acostumbraba a tomarlo. El gusto amargo del agua -demasiada caliente- se le quedó dando vueltas en la boca y para eso había un solo remedio, otro mate. Ahora si podía decir que estaba despierto. La imagen de su madre colgaba en un cuadro sobre una pared toda amarillenta. La miró y no dijo nada. Acostumbraba a conversar con ella mientras mateaba. A contarle sus planes entre los que siempre aparecía la idea de algún día volver a verla. Imaginaba que bajaba del mismo tren en el que un día partió y que ella lo esperaba con los brazos abiertos y con una sonrisa igual a la foto. Para vos no pasan los años mamá le decía y ella sonreía. Pero hoy no tenia ganas de hablar. Tal vez sería la lluvia a la que nunca se terminó de acostumbrar o los mates cebados demasiados calientes que les refregaban el paladar. Se vio –una vez más- bajando del tren que lo trajo desde su provincia, directo a trabajar en la reparación de vías. Esas mi...