Estamos en Corral Quemado, bien al noroeste de Catamarca. A lo largo de la única avenida principal se mezclan antiguas construcciones de adobe con algunas edificaciones de mampostería. Los 2500 metros sobre el nivel del mar hacen que nuestras cabezas por momentos fueran como a explotar. Los parlantes de la iglesia invitan a los vecinos a concurrir a la misa. Es por la fiesta de la Virgen de los Remedios, nos dice la encargada de la hostería, todos los días rezamos la misa y recibimos a los peregrinos que llegan de los pueblos vecinos. Estamos recién acomodándonos, cuando sentimos la música. Es un grupo de treinta personas, con sus rostros cobrizos, sus ponchos de llama, sus cabezas protegidas del sol con sombreros típicos. Llegan caminando con su santo cargado a pulso, al ritmo que marca un acordeón tipo verdulera y dos cajas. Venimos de Papachacra, me dice una de las jóvenes, a 20 km de acá, en el cerro. Salimos caminando a la madrugada y nos quedamos hasta el domingo acompañando a la virgen. Sonríe con una simpleza que conmueve. Y siento por un momento que no hay distancia geográfica, social o cultural. Que todo el ropaje que nos cargamos cotidianamente para sobrevivir en el mundo moderno, pierde sentido. Aproximarme a la felicidad es una experiencia que debería intentar más seguido, digo y me quedo contemplando la ceremonia.
Cansado de juntar retazos de sueños, en un rompecabezas imposible de armar, me dispuse a dormir de otra manera. Si, voy a dormir para soñar y recordar todo, me dije. Terminé la lectura de La Insoportable levedad del ser , de Milan Kundera , un libro que te quita el sueño y me dispuse a descansar. Soy de dormir corrido, pero a medianoche desperté. Lo primero que hice fue pensar en lo que había soñado y no recordaba nada. No puede ser. Siempre soñamos algo. “No es tan fácil soñar como un todo, los sueños son fragmentos por naturaleza. Si te propones soñar como un todo terminas soñando nada. Porque solo la realidad puede ser percibida como un todo. O sueñas o vives tu realidad.” Mientras dormitaba, la voz insistía en darme este mensaje. Ahora dudo si realmente estuve despierto.

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