Empecé a construir mi casa en este –hasta ese momento- inhóspito lugar. A pocos metros hacia lo mismo mi vecino. Una palma con una farola aportaba el único síntoma de urbanidad. Hoy recogí unas ramas de sauces que la última poda dejó sembrados en el fondo de mi patio. Los álamos ya comienzan a mostrar los primeros brotes. Mi vecino ya no esta. Al final de la última temporada, cuando viajó a ver a su madre en la provincia de Buenos Aires, tres balazos en la cabeza terminaron con su vida. Aunque haya nuevos vecinos, la ausencia de Daniel, siempre le da a este lugar el carácter de inhóspito.
Cansado de juntar retazos de sueños, en un rompecabezas imposible de armar, me dispuse a dormir de otra manera. Si, voy a dormir para soñar y recordar todo, me dije. Terminé la lectura de La Insoportable levedad del ser , de Milan Kundera , un libro que te quita el sueño y me dispuse a descansar. Soy de dormir corrido, pero a medianoche desperté. Lo primero que hice fue pensar en lo que había soñado y no recordaba nada. No puede ser. Siempre soñamos algo. “No es tan fácil soñar como un todo, los sueños son fragmentos por naturaleza. Si te propones soñar como un todo terminas soñando nada. Porque solo la realidad puede ser percibida como un todo. O sueñas o vives tu realidad.” Mientras dormitaba, la voz insistía en darme este mensaje. Ahora dudo si realmente estuve despierto.

¿Supongo que lo de los balazos será una broma... ?
ResponderBorrarSaludos.
Lamentablemente no. Si vas al link de la fuente podes ver la info completa.
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