Dulce companía

Ausencia


Otra parada más. Esta vez es para ver guanacos. Tomé varias fotos, pero esta es la que mas me impactó. En pocos segundos me sentí como transportado diez mil años para atrás. Los mismos guanacos y en mi lugar, ese otro que los contempla y que registra la imagen para luego dejarla grabada en las cuevas en las que vivía.



A pesar de que pude muchas veces apreciar pinturas rupestres, como la de Cueva de las manos, o las de Punta Walichu: o en Lago Roca, es la primera vez que me pasa esto de percibir el contexto en el que fueron realizadas. Una imagen incompleta que solo en mi imaginación puedo restaurar. El Tehuelche ya no está.



El guanaco parece multiplicarse por miles. En la ruta hay que tomar algunas precauciones para no sufrir un accidente. El verlos cruzar frente a uno es también impactante.


4 comentarios:

  1. Precioso espectáculo. Me alegra adentrarme en la Patagonia argentina desde tan lejos y comprobar como evolucionan allí las estaciones. Siempre a la inversa que aquí en España...

    Abrazos

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  2. Gracias Anzaga por tu visita, yo tambien disfruto mucho de adentrarme -como tu dices- por tu Paseo Manchengo.

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  3. Me encanta saber que existe una animal llamado guacanaco.
    Felicidades por tu narración

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  4. Lindas fotos y textos, espero adentrarme de a poco en estas historias del sur.
    Gracias por tu comentario en mi blog!

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