A pesar de haber recorrido ya unos ochenta kilómetros, este tiene un tamaño considerable, parece un castillo flotante y su figura va cambiando a medida que avanza impulsado por el viento. Lo tendremos frente a nosotros, con suerte, una semana, hasta que lo perdamos de vista. Seguirá su curso natural, hasta confundirse con las aguas del Lago Argentino y alimentar el torrente en el que nace el majestuoso Río Santa Cruz, que atraviesa toda nuestra provincia para desembocar en el atlántico.
Cansado de juntar retazos de sueños, en un rompecabezas imposible de armar, me dispuse a dormir de otra manera. Si, voy a dormir para soñar y recordar todo, me dije. Terminé la lectura de La Insoportable levedad del ser , de Milan Kundera , un libro que te quita el sueño y me dispuse a descansar. Soy de dormir corrido, pero a medianoche desperté. Lo primero que hice fue pensar en lo que había soñado y no recordaba nada. No puede ser. Siempre soñamos algo. “No es tan fácil soñar como un todo, los sueños son fragmentos por naturaleza. Si te propones soñar como un todo terminas soñando nada. Porque solo la realidad puede ser percibida como un todo. O sueñas o vives tu realidad.” Mientras dormitaba, la voz insistía en darme este mensaje. Ahora dudo si realmente estuve despierto.
qué increíble espectáculo...
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