Dulce companía

Un témpano V



La Laguna Nimez siempre estuvo más cerca del “viejo calafate” como lo llaman ahora. La expansión urbana sobre la bahía empezó a darse recién a fines de los noventa y muy lentamente. Uno de los pasos importantes que marcó un mayor interés de los vecinos por este espejo de agua, fue en el 2001, cuando se construyó al borde de la misma, una casa de madera sobre pilotes. Allí albergaban unos canobotes. Por un par de temporadas resultaron todo un atractivo para muchos vecinos que nos animamos a remar bahía adentro, cuando el nivel del agua lo permitía. Este proceso de suba del agua dura más o menos hasta abril. Luego, el frío comienza a ser protagonista y estas comienzan a bajar y a sentir de manera más permanente el efecto de los bajo cero que caracterizan a la zona. En invierno, con menos agua, la bahía se congela y las aves dejan su lugar para que las familias de la ciudad y algún turista, puedan disfrutar de una pista natural de patinaje de una ciento cincuenta hectáreas.

1 comentario:

  1. wow!!! lo maravilloso que es la naturaleza, no?

    impresionante lugar y con cada clima ha de ser una sensacion diferente para vivir ahi mismo.

    gracias por compartirlo.


    un saludo

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