Pero eso ya pasó, hoy de la villa turística quedan muy pocas cosas, el boom inmobiliario post devaluación y el hecho de ser el lugar de residencia del presidente, arrasaron sin contemplación alguna con lo mucho o poco que teníamos de comunitario. Algunos dicen que hoy vivimos en una ciudad, a mi me queda la sensación de estar cada vez mas en un campamento turístico, en donde lo único que no es provisorio es la vocación lucrativa de los empresarios que sembraron hoteles sin ton ni son por todos lados.
Cuando miro las fotos de los frigoríficos —ese primer intento de desarrollo industrial, que surgió como complemento del oro blanco que representó la lana ovina—, no me pregunto por qué dejaron de funcionar, porque eso tiene relación con factores externos a nosotros. Lo que me provoca —el entrecruzamiento de fotos de “ estas ruinas, impregnadas de la temporalidad” (1) , que reflejan un momento de la ocupación capitalista del territorio—, es pensar en cómo, el abordaje del pasado, puede ayudarnos a entramar los hilos de un futuro que no deja de ser incierto. ¿Son estas fotos un espejo en el que nos podemos mirar para empezar a reconocernos? Ahí se me aparece, Florida Blanca, ese asentamiento español, que -cuando deciden abandonarlo- lo prenden fuego. Imagino al aónikenk observando esa escena. Ellos que eran nómades por naturaleza, que más tarde sucumbieron frente al proceso de colonización de la tierra, tratando de entender, el porqué de esa destrucción. Pienso tambien en los ...
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