Estoy sentado frente a mi computadora, levanto la vista y veo el témpano, es apenas un punto blanco sobre el lago color turquesa. Su existencia se desvanece para integrarse a la cuenca lacustre que muchos reconocen como una de las reservas más importante de agua dulce del planeta y por la que muchos profetizan, se libraran batallas en un futuro no tan lejano.
Cansado de juntar retazos de sueños, en un rompecabezas imposible de armar, me dispuse a dormir de otra manera. Si, voy a dormir para soñar y recordar todo, me dije. Terminé la lectura de La Insoportable levedad del ser , de Milan Kundera , un libro que te quita el sueño y me dispuse a descansar. Soy de dormir corrido, pero a medianoche desperté. Lo primero que hice fue pensar en lo que había soñado y no recordaba nada. No puede ser. Siempre soñamos algo. “No es tan fácil soñar como un todo, los sueños son fragmentos por naturaleza. Si te propones soñar como un todo terminas soñando nada. Porque solo la realidad puede ser percibida como un todo. O sueñas o vives tu realidad.” Mientras dormitaba, la voz insistía en darme este mensaje. Ahora dudo si realmente estuve despierto.
que buen contraste de la nieve y la erena y los colores... un regalo a la vista, despues de todo.
ResponderBorrarsaludos!