A metros de la bahía comencé hace mas de una década a construir mi casa, sobre una vertiente de agua que confirma aquello de porque el barrio lleva el nombre de “Los manantiales”. Sobre la calle “Las Avutardas” uno puede aun hoy verlas pasearse como si desconocieran nuestra presencia. Lo mismo hacen los teros, que vuelven todos los años a anidar en un terreno baldío, de los pocos que quedan por estos lados o las bandurrias, que se refugian en los patios y se pasean señoriales mientras hurgan con sus picos encorvados entre el pasto en busca de alguna lombriz, El lugar conserva la calma de los primeros tiempos, a pesar de que las múltiples construcciones que se hicieron en estos últimos años.
¿Pero acaso crees que se puede vivir así? Dijo, medio como murmurando para sí, tomó otro trago de vino, apoyó las palmas de sus manos sobre la mesa y con un gesto amenazador y ante la mirada distraída de ella, levantó un poco más la voz ¿De donde sacaste esa idea de que hay que ver el día a día? ¿Qué acaso tengo que estar rindiendo examen cada minuto de nuestra existencia? No, no querida, esto no va a funcionar así. O te comprometes conmigo hasta que la muerte nos separe o esto se termina acá, justo en este preciso momento. Iba a agregar algo más, confiado de que sus palabras estaban encauzando la relación, cuando ella se paró, dio una media vuelta y se marchó.
siempre me pregunto si podría vivir en un lugar así. no sé esa respuesta. lo que sí, jamás me pregunto si quienes viven ahí en medio de tanto son felices. lo doy por descontado. un beso!
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