Dulce companía

Incrédulo


Era un momento especial, el clima de alegría de los presentes se respiraba apenas uno ingresaba a la parroquia Santa Teresita. No era para menos, se comenzaba a hacer realidad un anhelo de muchos años de los vecinos de El Calafate, la puesta en marcha de un nivel terciario orientado al turismo, representa para la comunidad un acontecimiento difícil de dimensionar, pero que todos imaginamos como auspicioso para lo que mucha gente demanda y es la posibilidad de acceder a una capacitación que le permita enriquecer su formación personal y a la vez ampliar sus oportunidades de participar de manera distinta de la principal actividad económica de la que vive una parte importante de nuestra gente.

En ese contexto, fue invitado a hacer uso de la palabra nuestro Intendente Municipal, que pasó raudamente a ocupar la parte central del escenario y que no pudo evitar caer en la tentación de pasar sus avisos publicitando lo que él, ve como aciertos de su gestión.

Y entre tantas obras prontas a inaugurar, señaló la importancia de que “después de trece años, El Calafate inaugura un nuevo gimnasio municipal, en el que todos los habitantes de la villa turística podrán recrearse y realizar actividades deportivas.”

Cuando escuché a nuestro querido Intendente Municipal expresar –casi con orgullo- este dato, no pude evitar sacar cuentas, para llegar al resultado de que el único espacio destinado a la recreación y el deporte con el que contamos hasta ahora, lo había inaugura la gestión de Oscar Gómez y que tuvieron que pasar trece años para que –con el aporte de fondos provinciales- los vecinos de la ciudad puedan oxigenarse y contar con un nuevo gimnasio.

Pero no fue la única cuenta que tuve que sacar, ya que el parte de prensa publicado en el Periódico Austral del día de hoy, me sorprendió con dos datos que llamaron mi atención. Uno es que, el plazo de la obra fue de 23 meses y el otro que la misma nos costó a los santacruceños más de Un millón y medio de pesos.

Y recordé, que la gestión para la construcción de este gimnasio, la inició Méndez a mediado del 2003 y que fue el Gobernador Acevedo el que firmó la autorización de los fondos demandados por la municipalidad para la concreción del proyecto y que de acuerdo a las carpetas técnicas -que el mismo municipio había presupuestado- cada una de las obras tenía un costo de 500 mil pesos.

También me vino a la memoria, el conflicto desatado por Méndez contra Acevedo, por la negativa de este ultimo a reconocerle mayores costos (no sobreprecios) por 300 mil pesos más, que el municipio le pedía a la provincia que aporte, porque a los muchachos de la parte técnica se les había deslizado un error de un 60% sobre el presupuesto originalmente presentado.

Recuerdo que Méndez amenazó con recurrir a la Nación para que aporte los fondos si la provincia no quería hacerlo y pasaron tantas cosas después que ciertamente no fue este un tema que me quitara el sueño.

Pero ahora me desayuno que lo que costaba 500 mil en el 2003, lo terminamos pagando Un millón quinientos mil en el 2006, sin que medie ninguna explicación.

Y tengo que decir, que en su momento, me pareció alocada la versión que un vecino de la ciudad me transmitió y que sinceramente me costaba y me cuesta creer, es mas sigo sin creerle. El tema es que inocente vecino, juntaba orina en un despacho municipal, en el que esperaba que el secretario del área se desocupara de una reunión y lo atendiera para solicitarle un terreno y pasada las catorce horas, quedó solo y abandonado en la improvisada sala de espera en la que –dado el silencio imperante- le habría tocado la inoportuna circunstancia de escuchar, como el entonces funcionario, le explicaba a un empresario que en la licitación de los gimnasios debía ofertar 800 y no 500, porque ellos iban a conseguir los fondos para pagar la diferencia y que no se hiciera problemas.

Insisto en que no me creí la versión del vecino, tampoco le creí, que en dicha reunión estuviera presente el Intendente Municipal, de quien se dicen muchas cosas, pero que a la hora de los bifes nadie le ha podido demostrar absolutamente nada.

Tampoco me resultó creíble, esa versión de que habría una arquitecta en el municipio que suele tener errores de cálculos, sobretodo a la hora de hacer los números de obras en las que ella tiene que tratar con los proveedores.

Como notarán, me he vuelto bastante incrédulo y he podido verificar, que esta desazón frente a los circunstanciales responsables políticos de la comunidad es un mal compartido con muchos, a los que va costar bastante convencer de que las cosas pueden ser distintas.

1 comentario:

  1. AHHHHHHH DEBE SER L ARQUITECTA QUE ANDA EN 4 X 4 CON UN SUELDO DE 1.500 POR MES PERO EL CALCULO DEL TECHO NO SALIO MUY BIEN Y SE PERDIO UNOS DINERILLOS ALGO ASI COMO UN SBRE PRECIO DE 14 MIL PERO PARECE QUE ALGUIEN SE LO MANDO PARA TRAS.-

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