Dulce companía

Plan E


¿Es factible instalar en la comunidad la necesidad de contar con un Plan Estratégico, que funcione como una referencia obligatoria para los decisiones que se toman desde lo público y para las iniciativa que se tienen desde lo privado y que este sea el resultado de un trabajo conjunto entre los diferentes actores comunitarios y las circunstanciales autoridades?

Seguramente más de uno tendrá descartada esa posibilidad, por lo cerrado de la actual conducción política de la ciudad y por estar masticando aun la frustración de haber creído, en lo que surgió como una propuesta de campaña en el 2003 del actual intendente y que luego fuera desechada sin explicación alguna.

Pero las elecciones del 2007 nos dan una nueva oportunidad y una forma de garantizarnos a futuro una planificación participativa, es comenzar a colocar el tema en la agenda de discusión publica, de manera tal de que no nos resulte una utopía, imaginar que es posible dejar atrás la idea que el funcionamiento de la ciudad quedará sujeto a los caprichos del circunstancial intendente y que pasará a ser la consecuencia de un plan consensuado con todos los ciudadanos de El Calafate.

En esa dirección, publicamos este bosquejo de plan, que iremos desarrollando en cada uno de sus ejes estratégicos, como una referencia de lo que debería ser el andamio sobre el que se construya el futuro plan.

Todas las acciones que se impulsen desde el sector publico y privado debería propender a “Recrear la singularidad de El Calafate como centro turístico articulado a su región, potenciando su identidad como valor fundamental, capacitando a su gente en la gestión del turismo y propiciando una "ciudad para todos", ambientalmente sustentable, socialmente inclusiva y con acceso equitativo al trabajo.”

Partiendo de esta premisa, trabajamos sobre siete ejes estratégicos:

  1. Identidad: Preservar y potenciar la marca “Calafate" re-entendiendo que su identidad constituye un atributo diferencial de la ciudad, y por lo tanto un valor estratégico.
  2. Turismo + nuevos nichos productivos: Resignificar al turismo como motor del desarrollo económico y social de El Calafate -en el marco de la competencia global- y rearticular el resto de las actividades económicas en un nuevo concepto de red productiva diversificada.
  3. Trabajo: Promover el acceso al trabajo, tendiendo a su sostenibilidad todo el año
  4. Urbano/ambiental: Propiciar una ciudad ambientalmente sustentable y territorialmente integrada
  5. Social: Construir y consolidar una sociedad crecientemente inclusiva y solidaria
  6. Obras: Gestionar y construir la infraestructura de soporte que haga viable el modelo de desarrollo
  7. Región: Articular el plan de el calafate, en una estrategia de desarrollo conjunta entre los municipios integrantes de la región

A este bosquejo podemos agregarle o suprimirle cosas, son solo una referencia para iniciar una discusión, con el tiempo necesario, como para no caer en las clásicas improvisaciones a la que nos vemos sometidos cada vez que se acerca una elección y podemos también comenzar a construir sobre estos ejes, objetivos más específicos, que se traduzcan en acciones concretas que desde los distintos ámbitos de la ciudad se deban ejecutar.

Claro, que muchos estarán pensando que va a resultar fácil para los candidatos comprometerse en sus propuestas electorales a gestionar la ciudad mediante un sistema de planeamiento participativo, total después es fácil repetir la “Gran Méndez” y a los tres meses de gestión olvidarse de todos y de todos, por ello, en este sentido es oportuno rescatar algunas afirmaciones realizadas en el 2000 por Hermes J. Binner que al respecto señala:

“Creo que los políticos se enfrentan a dos escenarios diferentes: uno es el electoral y el otro, el gubernamental. Pero también creo que hay una concepción filosófica que impulsa a algunos a hacer lo que prometen. Lamentablemente, en los últimos dos gobiernos democráticos no se cumplió con la pauta publicitaria por la cual la gente se decidió a votar. Hablo del síganme, que no los voy a defraudar y de la revolución productiva y el salariazo del menemismo, pero también del gobierno de la Alianza al que votamos y apoyamos efectivamente y que no está cumpliendo con las pautas planteadas en el lema de la Alianza que era por la justicia, el trabajo y la educación.

Entonces, es evidente que hay una brecha muy grande entre lo que se dice y lo que se hace. Esto alimenta la principal crisis que tenemos los argentinos, que no es económica sino de credibilidad. Porque en tanto no asumamos un rol integrador a partir de una confianza compartida -no digo por todos; pero sí por los importantes sectores que quieren realmente sacar al país adelante- no creo que sea posible una salida socialmente inclusiva. Esa gran fuerza tiene que encolumnarse, decir lo que piensa y hacer lo que dice. La credibilidad no se recupera con más mentira. Por eso, nosotros lucimos con mucha alegría el programa que hace seis años propusiéramos para nuestra comuna y -con mucha mayor alegría aún- el que presentáramos hace dos años.”

2 comentarios:

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