Ir al contenido principal

El témpano III


Entre el lago y la ciudad está la Bahía Redonda, un espejo de agua, cuya existencia está sujeta a las variaciones que sufre el lago, mas al este, la Laguna Nimez que alberga –según dicen los expertos- unas setenta especies distintas de aves y que junto con la bahía son reconocidas como reservas naturales. Por el medio del casco histórico del pueblo cruza el Arroyo Calafate, que desemboca en la bahía con su casi nulo caudal de agua. Este solo adquiere proporciones descontroladas en los meses de deshielo, provocándole a los vecinos ribereños mas de un sobresalto. Pero ese fenómeno solo dura con suerte una semana, luego el caudal disminuye y el arroyo deja de ser noticia. Hasta que algún docente organiza, con los alumnos de la secundaria, su limpieza y levanta alguna consigna ambientalista denunciando la contaminación a la que es sometido, por los que le aportan basura domiciliaria y los deshechos cloacales. O cuando aparece el cuerpo sin vida de algún vagabundo, cuyo hígado no resistió la ultima borrachera y se deja reposar definitivamente a la sombra de algún sauce de los múltiples que crecen a sus orillas.

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

Padre cielo XVII

No ha sido fácil levantarse. Las tapas de entrada y el guiso de lenteja rociado con un malbec hicieron lo suyo para que mi sueño tuviera una profundidad que no le conocía. Desayunamos y nos preparamos para regresar. Antes damos una vuelta y nos encontramos con esta hermosa construcción que oficia de templo de Dios. El Dios del colonizador, que ha decretado por los siglos de los siglos la vigencia de este espacio como el lugar en donde lo espiritual puede trascender. El templo artificial a los pies del templo natural. Pienso en todo lo que el hombre a destruido para imponer a su Dios y en lo noble y generosa que se nos ofrece la madre naturaleza como santuario para que nos demos una oportunidad de encontrarnos con nosotros mismos. Levanto mis ojos hacia la montaña y agradezco, no de rodillas, de pie, este ritual me quiere caminando.

Oveja negra

Es difícil no sufrir, no sentir la distancia con los demás, no pensar en el por qué te ha tocado a ti este camino de soledad Cuál es el precio que se paga por ser diferente, por no confundirse entre las majadas de ovejas blancas, por distinguirse entre tanta uniformidad.  Hay días en los que, en sueños, me veo correteando entre el montón, pero al despertar, vuelvo a mi realidad.  Es ahí cuando me digo: acepta tu destino, haz tu propio camino, vale pena intentar ser uno mismo.

Certeza

¿Pero acaso crees que se puede vivir así? Dijo, medio como murmurando para sí, tomó otro trago de vino, apoyó las palmas de sus manos sobre la mesa y con un gesto amenazador y ante la mirada distraída de ella, levantó un poco más la voz ¿De donde sacaste esa idea de que hay que ver el día a día? ¿Qué acaso tengo que estar rindiendo examen cada minuto de nuestra existencia? No, no querida, esto no va a funcionar así. O te comprometes conmigo hasta que la muerte nos separe o esto se termina acá, justo en este preciso momento. Iba a agregar algo más, confiado de que sus palabras estaban encauzando la relación, cuando ella se paró, dio una media vuelta y se marchó.