Todo comienza a girar en torno al campo de doma. Durante tres jornadas podremos ver a los competidores mostrar sus destrezas. Cada monta es un espectáculo aparte. El hombre sabe que en esta – a diferencia de las corridas de toros- él lleva las de perder. Mientras a pocos metros preparan al animal, aun costado, algún amigo le ajusta la bota hecha con cuero de potro. El dejo de confianza y seguridad que el jinete transmite tal vez tenga algo que ver con la fe en esa estampita que cuelga de su camisa.
Se levantó con pocas ganas. Escupió el primer mate, aunque siempre acostumbraba a tomarlo. El gusto amargo del agua -demasiada caliente- se le quedó dando vueltas en la boca y para eso había un solo remedio, otro mate. Ahora si podía decir que estaba despierto. La imagen de su madre colgaba en un cuadro sobre una pared toda amarillenta. La miró y no dijo nada. Acostumbraba a conversar con ella mientras mateaba. A contarle sus planes entre los que siempre aparecía la idea de algún día volver a verla. Imaginaba que bajaba del mismo tren en el que un día partió y que ella lo esperaba con los brazos abiertos y con una sonrisa igual a la foto. Para vos no pasan los años mamá le decía y ella sonreía. Pero hoy no tenia ganas de hablar. Tal vez sería la lluvia a la que nunca se terminó de acostumbrar o los mates cebados demasiados calientes que les refregaban el paladar. Se vio –una vez más- bajando del tren que lo trajo desde su provincia, directo a trabajar en la reparación de vías. Esas mi...
una vez vi una doma. me impresionó mucho, mucho, mal eh.
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