Dulce companía

El tiempo es veloz VI

Siempre –desde muy chiquita- le gustó jugar a que era reina. Construía en el galpón de esquila, un castillo, imaginando que todos respetaban su palabra. Imponía por su propia voluntad un régimen en el que ya nadie temía a nadie. Sus ovejas paseaban por el campo olvidándose del zorro o del puma, que obedientes a su mandato real, habían encontrado nuevas formas de alimentarse. Cuando paseaba por la inmensidad del territorio juntaba silencios que luego atesoraba entre sus manos como cuencos de rosario que le ayudaban a conciliar el sueño. Cabalgaba entre choiques, guanacos, maras y avutardas, en su corcel blanco derribando límites todos los días…

2 comentarios:

  1. Buenas! ¿Qué tal? ¿como va el puente?

    Creo que todo el mundo ha jugado alguna vez a lo que describes :) y es que los niños pequeños son muy ingenuos..!

    Un abrazo

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  2. es la forma más elegante de derribar puentes. un abrazo amigo!

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