Dulce companía

Isla Solitaria VI

Cruzamos un curso de agua que comunica a la bahía con el lago. Por el transitan algunas percas y las gaviotas aprovechan para alimentarse. El diseño es perfecto. Cuando el lago baja, la bahía también retrocede y el arroyo –afluente de la misma- continúa dándole vida, hasta que los deshielos vuelvan a inundarlo. Ahora bien, la bahía, nunca corta el contacto con el lago, sigue fluyendo hacia él.

2 comentarios:

  1. Parece un lugar maravilloso donde se siente paz.

    Saluditos!

    ResponderEliminar
  2. El arroyo como un cordón umbilical, bahía y lago, madre e hij@ siempre en contacto.
    Hermoso.

    Felíz día

    ResponderEliminar