Preparamos agua, una fruta, filtro solar, un calzado alternativo y rumbeamos hacia la isla. Sobre el techo de casa, una bandurria nos desea suerte en la travesía. Buen comienzo digo. Suelo creer en los mensajes de la naturaleza. Y no es que reniegue del pragmatismo en el que el conocimiento nos ha encarcelado, pero me han pasado tantas cosas en esta vida, que he aprendido también a jugar un poco con la idea de que estas presencias no son casuales, que hay en ellas una señal que tal vez nuestro raciocinio limitante no nos permite descifrar.
¿Pero acaso crees que se puede vivir así? Dijo, medio como murmurando para sí, tomó otro trago de vino, apoyó las palmas de sus manos sobre la mesa y con un gesto amenazador y ante la mirada distraída de ella, levantó un poco más la voz ¿De donde sacaste esa idea de que hay que ver el día a día? ¿Qué acaso tengo que estar rindiendo examen cada minuto de nuestra existencia? No, no querida, esto no va a funcionar así. O te comprometes conmigo hasta que la muerte nos separe o esto se termina acá, justo en este preciso momento. Iba a agregar algo más, confiado de que sus palabras estaban encauzando la relación, cuando ella se paró, dio una media vuelta y se marchó.
Yo también creo en los mensajes de la naturaleza... ojalá la escuchemos más a menudo!
ResponderBorrarJamás había visto este aves. Me encanta...
ResponderBorrarComo suelo decir, con una foto muy similar sacada pro Gabriel Sastre en casa...esas son las gatas de nuestros tejados! Lindismas!
ResponderBorrarAnzaga:) Bandurrias.Se extienden por la patagonia.
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