Atrás quedó el viejo pueblo rural. En él permanecen -como testimonio de un tiempo que ya fue- algunas construcciones que el crecimiento explosivo de la ciudad no pudo demoler y permanecen también muchas personas, a las que la modernidad no parece tentarlas con sus espejitos de colores. La tardecita amaga con llegar a su final y él, vuelve una vez más, luego de otra jornada de trabajo. Con un ritmo cansino recorre la costanera rumbo hacia su casa ubicada en el corazón de la ciudad. Hombre de a caballo como tantos, se ha acostumbrado a ver desde esa ubicación privilegiada la realidad. Vuelve en el tiempo o tal vez se va…
¿Pero acaso crees que se puede vivir así? Dijo, medio como murmurando para sí, tomó otro trago de vino, apoyó las palmas de sus manos sobre la mesa y con un gesto amenazador y ante la mirada distraída de ella, levantó un poco más la voz ¿De donde sacaste esa idea de que hay que ver el día a día? ¿Qué acaso tengo que estar rindiendo examen cada minuto de nuestra existencia? No, no querida, esto no va a funcionar así. O te comprometes conmigo hasta que la muerte nos separe o esto se termina acá, justo en este preciso momento. Iba a agregar algo más, confiado de que sus palabras estaban encauzando la relación, cuando ella se paró, dio una media vuelta y se marchó.
Llego ahora a tu blog y tengo la sensación de haberme perdido mucho.Espero no seguir haciéndolo.
ResponderBorrarGracias por tu visita.
Te leo.
El tiempo vuela pero quiero pensar que mi camino deja huella buena que hay cosas que guardare en mi memoria que me hace crecer como persona me nutro de todo lo que mis ojos contemplan guardo en mi retina todo lo hermoso que hay para que mi tiempo haya sido beneficioso y sea de buen agrado recordardo en el tiempo.
ResponderBorrarCon cariño
Mari
Esa foto me da una sensación de paz increible.
ResponderBorrarTe voy a seguir leyendo.
un beso.
Y mas cuando no vemos fin en el...
ResponderBorrarbesotes de esta peke.
pd. te espero por mi rincon con tu taza de cafe caliente, siempre que quieras...