Hemos dado toda la vuelta. Desde aquí se puede apreciar en parte el conglomerado urbano que representó en los noventas el primer síntoma de crecimiento de la ciudad. Entre las viviendas residenciales uno puede encontrar pequeños y medianos hoteles, algún que otro restaurante. El paisaje no es uniforme, representa un poco la variedad de orígenes de sus habitantes.
¿Pero acaso crees que se puede vivir así? Dijo, medio como murmurando para sí, tomó otro trago de vino, apoyó las palmas de sus manos sobre la mesa y con un gesto amenazador y ante la mirada distraída de ella, levantó un poco más la voz ¿De donde sacaste esa idea de que hay que ver el día a día? ¿Qué acaso tengo que estar rindiendo examen cada minuto de nuestra existencia? No, no querida, esto no va a funcionar así. O te comprometes conmigo hasta que la muerte nos separe o esto se termina acá, justo en este preciso momento. Iba a agregar algo más, confiado de que sus palabras estaban encauzando la relación, cuando ella se paró, dio una media vuelta y se marchó.
Que bello paisaje, parece recien salido de un cuento de navidad.
ResponderBorrarMil besitos!!!
De a ratos vengo siguiendo tus comentarios y hermosas imágenes de riquezas inigualables del planeta. Un abrazo y gracias por los aportes.
ResponderBorrarLas ciudades crecen y roban los espacios sagrados de la naturaleza...
ResponderBorrarAbrazos, Monique.
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ResponderBorrarPalabra tras palabra.
En esa libreta escribes el día a día. Me gusta como lo haces.
Las fotos siguen siendo increibles.
Sigo tus pasos.
Mafalda