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Padre cielo IX

Ya estamos mas cerca, solo nos queda cruzar ese último tramo de bosque y pararnos al pie de esa muralla natural para evaluar que hacemos. Está siempre presente la idea de que nosotros decidimos cuando parar. Hemos llegado hasta aquí porque así lo hemos querido. Nadie nos puede obligar a seguir si decidimos lo contrario. El último tramo es el que resulta más atractivo, pero a la vez es el de mayor dificultad. Desde allí el sendero sigue en pendiente ascendente de unos cuatrocientos metros de desnivel hasta la Laguna de los tres.

Comentarios

  1. Buena idea la de este blog.
    Así por etapas resulta muy interesante.
    Te felicito.

    Saludos.

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  2. Hermosas vistas.
    Me gusta tu blog, muy interesante.
    Saludos.

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  3. Un gusto poder estar
    en contacto con la
    naturaleza, sería
    precioso poder coronar
    el recorrido llegando
    a la cumbre, pero
    sin correr peligros.

    Un abrazo

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  4. Gracias por pasarte y leerme.

    ¡impresionantes imágenes las de tu blog!

    biquiños,

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Certeza

¿Pero acaso crees que se puede vivir así? Dijo, medio como murmurando para sí, tomó otro trago de vino, apoyó las palmas de sus manos sobre la mesa y con un gesto amenazador y ante la mirada distraída de ella, levantó un poco más la voz ¿De donde sacaste esa idea de que hay que ver el día a día? ¿Qué acaso tengo que estar rindiendo examen cada minuto de nuestra existencia? No, no querida, esto no va a funcionar así. O te comprometes conmigo hasta que la muerte nos separe o esto se termina acá, justo en este preciso momento. Iba a agregar algo más, confiado de que sus palabras estaban encauzando la relación, cuando ella se paró, dio una media vuelta y se marchó.  

Oveja negra

Es difícil no sufrir, no sentir la distancia con los demás, no pensar en el por qué te ha tocado a ti este camino de soledad Cuál es el precio que se paga por ser diferente, por no confundirse entre las majadas de ovejas blancas, por distinguirse entre tanta uniformidad.  Hay días en los que, en sueños, me veo correteando entre el montón, pero al despertar, vuelvo a mi realidad.  Es ahí cuando me digo: acepta tu destino, haz tu propio camino, vale pena intentar ser uno mismo.

Padre cielo XVII

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