Dulce companía

Madre roca VII

El descenso de los cuatrocientos metros nos pone más rápido de lo que imaginamos de nuevo con los pies sobre la tierra. Emprendemos el regreso hacia El Chaltén. Allí nos espera una ducha caliente y una cerveza artesanal como para empezar a terminar la jornada. Más tarde, degustaremos –como para ponerle un broche de oro a la jornada- un porción de cordero en una suave salsa de menta rociado con un noble cabernet y a dormir, que aun nos queda otra jornada en la que intentaremos aproximarnos al Monte Fitz Roy y sus agujas periféricas.

3 comentarios:

  1. ...

    Hace algunos meses unas amigas visitaron tu país.
    Días después a su regreso y emocionadas, me mostraron sus fotos. Me quedé pasmada con los glaciares, son ipresionantes y bellos.

    De tus fotos, muchas me gustaron, las iniciales donde el destino se mira lejano y al mismo tiempo tan cercano. Tu narración de la caminata, el encuentro y diálogo con la naturaleza.

    La que más me gustó es donde estás admirando el lago, es maravillosa.

    Lindo tu país.
    Gracias por las imágenes.

    Mafalda

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  2. los pies en la tierra y un noble cabernet. qué grandes amigos.
    abrazo.

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  3. Aun sigo bajo los efecgtos de la envidia sana, Saludos!

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