Dulce companía

Padre cielo XI

Levanto la vista y puedo divisar al borde de la ladera, en lo más alto, un caminante que gira su cuerpo y levanta sus brazos, seguramente festejando el haber llegado y yo interpreto ese gesto como un llamado, como una señal de largada o tal vez como un desafío a mi voluntad que amenaza con terminar doblegada. Inicio la marcha.

2 comentarios:

  1. Que fotos más bonitas pones, y que bien explicado, parece que yo también subo la montaña.
    ¡Ya queda menos para llegar a la cima!.
    Un abrazo.

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  2. Una explicacion digna del mejor guia posible que no da tantas señas que estoy haciendo el viaje de tu mano.
    Un placer entrar a leerte y me hice seguidora
    con cariño
    Mari

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