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Padre cielo III

Llegamos a la Laguna Capri. Hacemos una pausa, para contemplar el escenario. Una ligera brisa nos abraza y provoca en ella un tenue oleaje. Las condiciones climáticas no parecen querer cambiar, todo lo contrario, el andar tiende a dificultarse. Sabemos que el trayecto que nos queda hasta el Campamento Poincenot no tiene tanta pendiente y decidimos continuar.

Comentarios

  1. Agradezco todos los comentarios, algunos son muy ocurrentes y despiertan en mi ideas para seguir escribiendo. Creo que la magia del blog pasa un poco por ahí. Hacen que un fragmento perdido en la red encuentre en otros la ilusión de pertenecer a un todo. Aunque sea –ese todo- una utopía, es lo nos hace seguir…

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