Ir al contenido principal

VIII

Terminamos de cenar, un costillar con paleta de un borrego con papas al horno que asamos en la cocina a la leña, cocina que a los pocos minutos de tirarle los primeros trozos de leña, como en esas películas de fantasía, fue gradualmente despertando a la casa del olvido a la que es sometida durante gran parte del año en la que permanece cerrada.



El casco de la estancia tiene casi un siglo de existencia y se mantiene firme, resistiendo, no solo a los temporales de viento, con sus ráfagas que los anemómetros no soportan medir cuando las ráfagas superan los 200 km. por hora o las nevadas que como la del 94 tapó todo hasta los techos, sino resistiendo sobre todo el paso del tiempo. A veces pienso que son lo único que en el sur fue concebido como permanente. Todo lo demás está impregnado por la cultura del campamento. Los campamentos que engendró el petróleo, el carbón, la minería, la pesca y el Estado que pobló de oficinas publicas y de destacamentos militares este territorio. Y pienso en como la tierra como parte fundamental del arraigo fue perdiendo valor frente al desamparo con luces que nos ofrece la ciudad.


Comentarios

  1. se me antojo mucho tu cena!!!! y con el habre que traigo ahora, fue asta cruel leerte, pero que rico que lo disfrutaste.


    hermosisisismo cielo, esas nubes me matan.


    un beso

    ResponderBorrar
  2. Sonia: Por estos lados es más apetecido el cordero que el borrego, pero no sabes lo sabroso que resulta este último asado en una cocina a leña. Ah si puedes abrir la foto veraz un cóndor aproximarse entre las nubes…

    ResponderBorrar

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

La memoria espectral de los frigoríficos

Cuando miro las fotos de los frigoríficos —ese primer intento de desarrollo industrial, que surgió como complemento del oro blanco que representó la lana ovina—, no me pregunto por qué dejaron de funcionar, porque eso tiene relación con factores externos a nosotros. Lo que me provoca —el entrecruzamiento de fotos de “ estas ruinas, impregnadas de la temporalidad” (1) , que reflejan un momento de la ocupación capitalista del territorio—, es pensar en cómo, el abordaje del pasado, puede ayudarnos a entramar los hilos de un futuro que no deja de ser incierto. ¿Son estas fotos un espejo en el que nos podemos mirar para empezar a reconocernos? Ahí se me aparece, Florida Blanca, ese asentamiento español, que -cuando deciden abandonarlo- lo prenden fuego. Imagino al aónikenk observando esa escena. Ellos que eran nómades por naturaleza, que más tarde sucumbieron frente al proceso de colonización de la tierra, tratando de entender, el porqué de esa destrucción. Pienso tambien en los ...

No ser

Llegué a la escritura motivado por una búsqueda, en principio inconsciente, que se corporizó en mí cuando empecé a tener noción de lo que representaba el haber nacido en un campamento petrolero. Un lugar que, a la vez, era ningún lugar; un hábitat en el que, el único rasgo permanente, estaba conformado por lo provisorio. De hecho, mi permanencia en Cañadón Seco, duró lo que pudo haber durado la convalecencia posparto de mi madre.  La imagino a ella llevándome en brazos, en el transporte de Mottino y Acuña, mezclada entre los obreros que regresaban a Caleta Olivia.  Apenas unas horas de vida tenía y ya formaba parte de un colectivo. Un colectivo de obreros, llegados de todos lados buscando el amparo de eso que se erguía como una sigla que, en ese tiempo, todo lo podía: YPF. —Nacido en Cañadón Seco —decía cuando me preguntaban— y criado en Caleta Olivia —agregaba en el intento de transmitir alguna certeza acerca de mi origen. Empecé a pensar en esto cuando me vine a vivir ...

A propósito de Laberinto - Santa Cruz y los mitos

Leí -por ahí- que un laberinto es un lugar formado por calles y encrucijadas, intencionadamente complejo para confundir a quien se adentre en él. Lo de intencionadamente complejo para confundir fue lo que más llamó mí atención.   Más aún cuando el territorio sobre cual me adentré –imaginariamente- para construir el texto, es el de nuestra provincia. En esa línea de reflexión, lo primero que me pregunté fue: ¿será nuestra geografía social una invitación a perderse, a realizar un recorrido distinto al que haría cualquier buen vecino, haría en otro lugar, sin sentir que, en dicho recorrido, lo que prima es la confusión, el desorden y el caos? Ilya Prigogine, el nobel de química, nos propone ver el caos como la búsqueda de un nuevo orden. Pensado así, sí estamos convencidos de que el orden vigente es injusto o no nos satisface, la búsqueda de un nuevo orden pasaría a ser casi una obligación. El caos ya no sería un problema, sino el precio que lógicamente deberíamos pagar por esa ...