En el trayecto, a medida que avanzamos, comenzamos a encontrarnos con otros caminantes. Hola…Hola…Hola…, es el único intercambio verbal, que nos señala de alguna forma que todos estamos en la misma. Que los distintos orígenes, edades y posibilidades no han sido impedimento para que confluyamos hoy aquí. Que la Madre Roca y el Padre Cielo no entienden –por suerte- de las formas artificiales en las que el hombre a fragmentado el mundo.
¿Pero acaso crees que se puede vivir así? Dijo, medio como murmurando para sí, tomó otro trago de vino, apoyó las palmas de sus manos sobre la mesa y con un gesto amenazador y ante la mirada distraída de ella, levantó un poco más la voz ¿De donde sacaste esa idea de que hay que ver el día a día? ¿Qué acaso tengo que estar rindiendo examen cada minuto de nuestra existencia? No, no querida, esto no va a funcionar así. O te comprometes conmigo hasta que la muerte nos separe o esto se termina acá, justo en este preciso momento. Iba a agregar algo más, confiado de que sus palabras estaban encauzando la relación, cuando ella se paró, dio una media vuelta y se marchó.
Recorrí un poco tus hermosas vistas y leí algunos de tus comentarios. No deben alcanzar las palabras para describir las emociones que esos lugares producen. Es cierto también..
ResponderBorrarel hombre ha fragmentado injustamente
a la naturaleza...Muchos saludos.
Que posibilidad de aprender es tu viaje....
ResponderBorrarEnvidio tu capacidad de reflexión.
Saludos
habrá q esperar a encontrar nuestro sendero común
ResponderBorrarQue paisaje tan precioso y que preciosas palabras también. Saludos.
ResponderBorrarPaiseje lindísimo! vosotros a disfrutarlo y jo que quedaré con las ganas. Esperandp esto sí, nuevas fotos y crónicas . Gracias, y un beso
ResponderBorrar