Ir al contenido principal

Padre cielo XIII

La senda es solo piedra. Algunas son aprovechadas para armar escalones. Unas estacas van demarcando el camino para no perderse. Algo me dice que los pensamientos me han abandonado de nuevo. La montaña me tiene a su merced. Presiento que en pocas horas cuando vuelva a tener los pies sobre la tierra, voy a decir. Si lo hubiera pensado no lo hago. Deben faltar no más de doscientos metros. ¿Creo que voy a llegar o es solo un síntoma más de que he perdido el control sobre mi? No se, solo se que mis piernas continúan ascendiendo.

Comentarios

  1. Amigo:
    ¡que hermosa experiencia debe ser escalar una montaña¡
    llegar a la altura de las nubes. pero cuesta respirar, subir,¡cúanto entrenamiento, y ejercicio¡.
    pero vale la pena.
    el cansancio debe ser agotador, pero el deseo de llegar al objetivo, es más fuerte. y las piernas aunque a veces no responden, son obedecidas por la voluntad, esa que mueve montañas.
    bueno amigo, ha sido un gusto, llegar hasta aquí, espero encontrarte nuevamente en mi blogs-
    un placer

    ResponderBorrar

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

Certeza

¿Pero acaso crees que se puede vivir así? Dijo, medio como murmurando para sí, tomó otro trago de vino, apoyó las palmas de sus manos sobre la mesa y con un gesto amenazador y ante la mirada distraída de ella, levantó un poco más la voz ¿De donde sacaste esa idea de que hay que ver el día a día? ¿Qué acaso tengo que estar rindiendo examen cada minuto de nuestra existencia? No, no querida, esto no va a funcionar así. O te comprometes conmigo hasta que la muerte nos separe o esto se termina acá, justo en este preciso momento. Iba a agregar algo más, confiado de que sus palabras estaban encauzando la relación, cuando ella se paró, dio una media vuelta y se marchó.  

Oveja negra

Es difícil no sufrir, no sentir la distancia con los demás, no pensar en el por qué te ha tocado a ti este camino de soledad Cuál es el precio que se paga por ser diferente, por no confundirse entre las majadas de ovejas blancas, por distinguirse entre tanta uniformidad.  Hay días en los que, en sueños, me veo correteando entre el montón, pero al despertar, vuelvo a mi realidad.  Es ahí cuando me digo: acepta tu destino, haz tu propio camino, vale pena intentar ser uno mismo.

Padre cielo XVII

No ha sido fácil levantarse. Las tapas de entrada y el guiso de lenteja rociado con un malbec hicieron lo suyo para que mi sueño tuviera una profundidad que no le conocía. Desayunamos y nos preparamos para regresar. Antes damos una vuelta y nos encontramos con esta hermosa construcción que oficia de templo de Dios. El Dios del colonizador, que ha decretado por los siglos de los siglos la vigencia de este espacio como el lugar en donde lo espiritual puede trascender. El templo artificial a los pies del templo natural. Pienso en todo lo que el hombre a destruido para imponer a su Dios y en lo noble y generosa que se nos ofrece la madre naturaleza como santuario para que nos demos una oportunidad de encontrarnos con nosotros mismos. Levanto mis ojos hacia la montaña y agradezco, no de rodillas, de pie, este ritual me quiere caminando.