La senda es solo piedra. Algunas son aprovechadas para armar escalones. Unas estacas van demarcando el camino para no perderse. Algo me dice que los pensamientos me han abandonado de nuevo. La montaña me tiene a su merced. Presiento que en pocas horas cuando vuelva a tener los pies sobre la tierra, voy a decir. Si lo hubiera pensado no lo hago. Deben faltar no más de doscientos metros. ¿Creo que voy a llegar o es solo un síntoma más de que he perdido el control sobre mi? No se, solo se que mis piernas continúan ascendiendo.
¿Pero acaso crees que se puede vivir así? Dijo, medio como murmurando para sí, tomó otro trago de vino, apoyó las palmas de sus manos sobre la mesa y con un gesto amenazador y ante la mirada distraída de ella, levantó un poco más la voz ¿De donde sacaste esa idea de que hay que ver el día a día? ¿Qué acaso tengo que estar rindiendo examen cada minuto de nuestra existencia? No, no querida, esto no va a funcionar así. O te comprometes conmigo hasta que la muerte nos separe o esto se termina acá, justo en este preciso momento. Iba a agregar algo más, confiado de que sus palabras estaban encauzando la relación, cuando ella se paró, dio una media vuelta y se marchó.
Amigo:
ResponderBorrar¡que hermosa experiencia debe ser escalar una montaña¡
llegar a la altura de las nubes. pero cuesta respirar, subir,¡cúanto entrenamiento, y ejercicio¡.
pero vale la pena.
el cansancio debe ser agotador, pero el deseo de llegar al objetivo, es más fuerte. y las piernas aunque a veces no responden, son obedecidas por la voluntad, esa que mueve montañas.
bueno amigo, ha sido un gusto, llegar hasta aquí, espero encontrarte nuevamente en mi blogs-
un placer