Poincenot alberga varias carpas. Algunos de los visitantes improvisan un picnic entre los troncos. Los imitamos y hacemos una pausa para consumir nuestra vianda. Nuestra cabeza se enfría y los pensamientos vuelven a ocupar su lugar. Es suficiente, hasta acá llegamos, tienes que tener en cuenta la horas que te llevará el regreso. Por frente nuestro, mientras conversamos sobre que hacer, pasan dos personas mayores que nosotros. No hacen pausa, no consumen su vianda, siguen como hipnotizados hacia la montaña. Nos miramos y medio como coro nos decimos: sigamos, hasta donde lleguemos.
¿Pero acaso crees que se puede vivir así? Dijo, medio como murmurando para sí, tomó otro trago de vino, apoyó las palmas de sus manos sobre la mesa y con un gesto amenazador y ante la mirada distraída de ella, levantó un poco más la voz ¿De donde sacaste esa idea de que hay que ver el día a día? ¿Qué acaso tengo que estar rindiendo examen cada minuto de nuestra existencia? No, no querida, esto no va a funcionar así. O te comprometes conmigo hasta que la muerte nos separe o esto se termina acá, justo en este preciso momento. Iba a agregar algo más, confiado de que sus palabras estaban encauzando la relación, cuando ella se paró, dio una media vuelta y se marchó.
Hola Noesperesnada...ante todo, gracias por visitarme, un placer.
ResponderBorrarTe dire que he leido las 6 partes de Padre cielo y me ha encantado.
Que lugares mas bellos.
Con tu permiso, me quedare paseando por estos senderos.
Mil besitos!!!