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VIII

Terminamos de cenar, un costillar con paleta de un borrego con papas al horno que asamos en la cocina a la leña, cocina que a los pocos minutos de tirarle los primeros trozos de leña, como en esas películas de fantasía, fue gradualmente despertando a la casa del olvido a la que es sometida durante gran parte del año en la que permanece cerrada.



El casco de la estancia tiene casi un siglo de existencia y se mantiene firme, resistiendo, no solo a los temporales de viento, con sus ráfagas que los anemómetros no soportan medir cuando las ráfagas superan los 200 km. por hora o las nevadas que como la del 94 tapó todo hasta los techos, sino resistiendo sobre todo el paso del tiempo. A veces pienso que son lo único que en el sur fue concebido como permanente. Todo lo demás está impregnado por la cultura del campamento. Los campamentos que engendró el petróleo, el carbón, la minería, la pesca y el Estado que pobló de oficinas publicas y de destacamentos militares este territorio. Y pienso en como la tierra como parte fundamental del arraigo fue perdiendo valor frente al desamparo con luces que nos ofrece la ciudad.


Comentarios

  1. se me antojo mucho tu cena!!!! y con el habre que traigo ahora, fue asta cruel leerte, pero que rico que lo disfrutaste.


    hermosisisismo cielo, esas nubes me matan.


    un beso

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  2. Sonia: Por estos lados es más apetecido el cordero que el borrego, pero no sabes lo sabroso que resulta este último asado en una cocina a leña. Ah si puedes abrir la foto veraz un cóndor aproximarse entre las nubes…

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