Llegó. Si, como todos años para esta época, ya está de nuevo dando vueltas por mi patio. Se destaca entre los gorriones. Me gusta esto de esperarlo. Su llegada es como un síntoma del comienzo de una nueva temporada. Es más, creo que habría que hacerle un festejo especial. Declarar la llegada del Pico de Plata, como la bajada de bandera para dar rienda suelta a todo lo que sea disfrutar de la naturaleza. Como muchas de las aves, el macho se destaca visualmente por vestir de alguna manera colores más llamativos. Cuando despliegas sus negras alas, deja ver debajo de ellas un blanco intenso que le da a su vuelo un tono casi circense. Cuanto ha tenido que trabajar la naturaleza, para en el proceso evolutivo dotarlo de todas estas virtudes estéticas, con el fin de que cumpla el noble objetivo de atraer a su lado un compañera y así prolongar la existencia de su especie.
¿Pero acaso crees que se puede vivir así? Dijo, medio como murmurando para sí, tomó otro trago de vino, apoyó las palmas de sus manos sobre la mesa y con un gesto amenazador y ante la mirada distraída de ella, levantó un poco más la voz ¿De donde sacaste esa idea de que hay que ver el día a día? ¿Qué acaso tengo que estar rindiendo examen cada minuto de nuestra existencia? No, no querida, esto no va a funcionar así. O te comprometes conmigo hasta que la muerte nos separe o esto se termina acá, justo en este preciso momento. Iba a agregar algo más, confiado de que sus palabras estaban encauzando la relación, cuando ella se paró, dio una media vuelta y se marchó.
No lo conocía al Pico de Plata, al menos por ese nombre y me gusta. Apoyo tu iniciativa de hacerle un festejo y declarar su llegada.
ResponderBorrarEstercita
Genial, muy bueno!
ResponderBorrarSaludos.
Gracias Isabel y Pelado por los comentarios.
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