Ir al contenido principal

Desarraigo II

Desde que renuncié a mi cargo en el gobierno, todo se me había hecho más difícil. Tal vez por eso de que los amigos que uno hace estando en un cargo te duran -con suerte- lo que duras en el cargo y en cambio los enemigos que cosechas, te duran toda tu vida. Pero estaba decidido a incursionar nuevamente en la venta de campos, rubro este que mostraba mucho potencial a desarrollar y efectivamente, a los pocos meses recibí la consulta de un operador que me preguntaba por este campo, que unos amigos me acercaron para que lo ofreciera en venta.

Es común atender por estos lados inquietudes de americanos, franceses, italianos y españoles que se interesan por los bajos valores que tienen los campos en patagonia, comparados con la pampa húmeda y que sueñan con hacerse de veinte mil  hectáreas de tierra patagónica sacrificando una parte mínima de sus ahorros. Pero esta era la primera vez que atendía a un comprador de nacionalidad chilena, que encima no disimulaba para nada sus diferencias a la hora de cuestionar la soberanía argentina sobre estos territorios.


Comentarios

  1. Interesante lo que cuentas. Nunca habia encontrado un ex-gestor gubernamental, venido al mundo de los inversores, pasando por el de narrador de historias.(esto ùltimo, con muucho acierto, a mi modo de entender.)
    Sigue mandando reportajes de este munda tan lejano para nosotros. Gracias!

    ResponderBorrar
  2. el sur...

    cuando uno escribe siempre lo hace hacia abajo. "hacia abajo" puede ser el infierno o el sur: el fin de algo, de una geografía. pienso q no hay algo más bello que el fin del sur.

    saludos desde otro punto cardinal.

    buen lugar.

    ResponderBorrar
  3. Todo es posible Montserrat en esta mítica Patagonia y gracias por tu lectura.
    Esa es la magia del Sur, el iman del fin del mundo que tanto ha desvelado a aventureros, poetas, corsarios y cuanta especie una pueda imaginar Señor posmopolis

    ResponderBorrar

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

Certeza

¿Pero acaso crees que se puede vivir así? Dijo, medio como murmurando para sí, tomó otro trago de vino, apoyó las palmas de sus manos sobre la mesa y con un gesto amenazador y ante la mirada distraída de ella, levantó un poco más la voz ¿De donde sacaste esa idea de que hay que ver el día a día? ¿Qué acaso tengo que estar rindiendo examen cada minuto de nuestra existencia? No, no querida, esto no va a funcionar así. O te comprometes conmigo hasta que la muerte nos separe o esto se termina acá, justo en este preciso momento. Iba a agregar algo más, confiado de que sus palabras estaban encauzando la relación, cuando ella se paró, dio una media vuelta y se marchó.  

Oveja negra

Es difícil no sufrir, no sentir la distancia con los demás, no pensar en el por qué te ha tocado a ti este camino de soledad Cuál es el precio que se paga por ser diferente, por no confundirse entre las majadas de ovejas blancas, por distinguirse entre tanta uniformidad.  Hay días en los que, en sueños, me veo correteando entre el montón, pero al despertar, vuelvo a mi realidad.  Es ahí cuando me digo: acepta tu destino, haz tu propio camino, vale pena intentar ser uno mismo.

Padre cielo XVII

No ha sido fácil levantarse. Las tapas de entrada y el guiso de lenteja rociado con un malbec hicieron lo suyo para que mi sueño tuviera una profundidad que no le conocía. Desayunamos y nos preparamos para regresar. Antes damos una vuelta y nos encontramos con esta hermosa construcción que oficia de templo de Dios. El Dios del colonizador, que ha decretado por los siglos de los siglos la vigencia de este espacio como el lugar en donde lo espiritual puede trascender. El templo artificial a los pies del templo natural. Pienso en todo lo que el hombre a destruido para imponer a su Dios y en lo noble y generosa que se nos ofrece la madre naturaleza como santuario para que nos demos una oportunidad de encontrarnos con nosotros mismos. Levanto mis ojos hacia la montaña y agradezco, no de rodillas, de pie, este ritual me quiere caminando.