Lo que demora mi marcha, no es el ascenso, son las formas que el bosque nos ofrece. Hay en su interior posturas que –quizás- solo los caprichos de la naturaleza puedan explicar. Percibo gestos a las que no quiero darles el carácter de casuales. Me siento bienvenido a este territorio -en los que se ha trazado un sendero- que me invita a refugiarme en él.
Se levantó con pocas ganas. Escupió el primer mate, aunque siempre acostumbraba a tomarlo. El gusto amargo del agua -demasiada caliente- se le quedó dando vueltas en la boca y para eso había un solo remedio, otro mate. Ahora si podía decir que estaba despierto. La imagen de su madre colgaba en un cuadro sobre una pared toda amarillenta. La miró y no dijo nada. Acostumbraba a conversar con ella mientras mateaba. A contarle sus planes entre los que siempre aparecía la idea de algún día volver a verla. Imaginaba que bajaba del mismo tren en el que un día partió y que ella lo esperaba con los brazos abiertos y con una sonrisa igual a la foto. Para vos no pasan los años mamá le decía y ella sonreía. Pero hoy no tenia ganas de hablar. Tal vez sería la lluvia a la que nunca se terminó de acostumbrar o los mates cebados demasiados calientes que les refregaban el paladar. Se vio –una vez más- bajando del tren que lo trajo desde su provincia, directo a trabajar en la reparación de vías. Esas mi...
es curioso, a mi me llama mucho la atencion los arboles secos cuando estan en medio de follajes, como este, tengo dos o tres fotos con ese mismo tipo de perspectivas.. se me hace muy interesante, este no se queda atras.
ResponderBorrarsaludos!
quizá no haya nada casual en los gestos. incluso el más mínimo de los gestos tiene una intención aunque sea breve. en los gestos de ella (madre, mujer, natura, tierra) me quiero refugiar.
ResponderBorrarNo es extraño que te demores
ResponderBorraren el camino porque las formas
con las que te encuentras
son para pasarse un rato
contemplando, reflexionando
y admirando.
Así es la naturaleza siempre sorprendiéndonos.
Besos